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La crisis acabó con un 56% de las empresas innovadoras en España, según un informe de Fedea

Un informe elaborado por Fedea, sobre las consecuencias de la crisis en el sector de la innovación, ha determinado que el principal resultado de este periodo económico (entre 2008 y 2014) es que el número de empresas innovadoras en España "se ha reducido drásticamente". Concretamente, han desaparecido un 56 por ciento.
El estudio recalca que, de las 42.206 empresas con innovaciones tecnológicas registradas en 2008, sólo quedaban 18.511 en 2014. El autor del informe, Juan Mulet, ha destacado que si ya el número de empresas era pequeño hace 8 años (suponían el 1,2 por ciento de las listadas en el INE), las que quedaban en 2014 no eran más del 0,6 por ciento del total de las empresas españolas.
En el caso de las empresas que declaran innovaciones no tecnológicas, es decir, aquellas que mejoran sus procesos organizativos o comerciales, la caída ha sido del 40 por ciento, desde las 54.125 censadas en 2008, hasta las 32.626 en 2014.
Mulet ha indicado que también la I+D empresarial ha sufrido un "descalabro importante" en tiempos de crisis. El número de empresas con actividad en este campo ha disminuido un 32 por ciento y su gasto en I+D un 16 por ciento. Además, el experto señala que las que más han sufrido son las que emplean a menos de 50 trabajadores, que se han reducido en un 50 por ciento, frente al 22 por ciento que han caído las que emplean entre 50 y 249, y el 16 por ciento menos de las grandes empresas.
Mulet indica que también hay diferencias importantes en términos de gasto. De nuevo, el segmento de las que emplean menos de 50 personas es el más afectado, con una reducción de gasto el 39 por ciento, mientras que los que tienen entre 50 y 249 trabajadores han reducido el gasto en un 23 por ciento y las grandes sólo un 1,1 por ciento. Las microempresas, con menos de nueve empleados, redujeron su gasto en un 9 por ciento.
EL SISTEMA PÚBLICO DE I+D AFECTADO EN MENOR MANERA
En cuanto al sistema de I+D español, Mulet ha indicado que la crisis "no ha hecho nada para estropearlo, porque ya estaba estropeado de por sí". Por eso parece que apenas se ha resentido entre 2008 y 2014, a pesar de que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) empezaron a decrecer en 2009.
Estos gastos siguieron creciendo en 2010, en un efecto de inercia, según apunta el autor del informe, y señala que sólo los investigadores comenzaron a notar los recortes con la finalización de sus proyectos. "Lo mismo ha ocurrido con el personal y los investigadores públicos, cuyo número no empieza a decrecer hasta 2010", ha indicado Mulet.
El documento destaca, sin embargo, que las publicaciones siguieron científicas siguieron aumentando hasta 2013, si bien a partir de ese año se nota una desaceleración.
Para Mulet, el efecto más negativo de la crisis para el sistema público de investigación español es que durante estos años no ha sido posible la incorporación de nuevos investigadores, con lo que se ha agravado el problema de la elevada edad media de este colectivo. A su juicio, esto dificulta el necesario relevo generacional y habrá tenido efectos adversos sobre la productividad, que suele ser más elevada en los años posteriores al doctorado.
IMPULSO DE POLÍTICAS DE INNOVACIÓN
Ante esta situación, el experto apunta que es el momento de que España impulse políticas de innovación por sí mismas, y no incluir sólo acciones dirigidas a la I+D+i. En este sentido, ha reconocido que aunque ha habido partidos durante la campaña que se han visto más implicados, su mensaje ha sido, precisamente, el de "haremos I+D+i".
De hecho, Mulet ha indicado que, en los últimos años "se ha invertido en ciencia, pero no en innovación", una actitud que achaca a que las políticas innovadoras son "caras y difíciles". "Son políticas en las que hay que poner mucho dinero y bajar el riesgo de las empresas, que sea menos caro fracasar", ha apuntado.