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Las experiencias pasadas influyen en las distribuciones presentes de las especies

Una investigación de ecologistas de la Universidad Rice y la Universidad del Estado de Louisiana (LSU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, y publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', sugiere que las experiencias tempranas en la vida de los animales individuales pueden tener impactos de amplio alcance sobre especies enteras.
"Cuando los individuos llegan a un nuevo entorno, su rendimiento y probabilidad de tener éxito se ven influenciados por lo que han vivido antes en sus vidas", afirma Volker Rudolf, profesor asociado de Ciencias Biológicas en la Universidad Rice y coautor del nuevo estudio, que examinó si "los efectos remanentes" de ambientes del pasado podrían tener un impacto notable en la distribución de las especies en un ecosistema.
El coautor del estudio, Benjamin Van Allen, asistente de investigación postdoctoral en LSU y exestudiante graduado de Rice, apunta: "Nuestros hallazgos indican que los ecologistas de vida silvestre y los gerentes de hábitat deben considerar la forma en que se están realizando las reintroducciones y reubicaciones de especies. Encontramos que si no se cuenta de las experiencias pasadas de los individuos podría dar lugar a suposiciones incorrectas sobre el número de individuos que un determinado ecosistema puede soportar, así como las especies que van a desarrollarse y cuáles tendrán luchar".
En la teoría ecológica clásica, a menudo se ignoran los efectos remanentes de las condiciones del pasado. "Hay una suposición implícita de que el éxito o fracaso de cada especie serán determinados exclusivamente por las condiciones del nuevo hábitat. Todo lo que pasó antes de que llegaran no se tiene en cuenta pero el sentido común --y los hallazgos previos de otros estudios-- nos dice que los individuos pueden ser muy diferentes si proceden de entornos dispares".
Para probar si ignorar el origen de la dispersión de los individuos podría sesgar las predicciones de la dinámica de las poblaciones, Van Allen y Rudolf diseñaron una serie de experimentos de laboratorio con el objetivo de eliminar todas las variables, excepto los efectos remanentes.
UN EJEMPLO EN DOS TIPOS DE ESCARABAJOS
En el estudio participaron dos especies de escarabajos de la harina, 'Tribolium castaneum' y 'Tribolium confusum', plagas del tamaño de una hormiga que invaden graneros humanos desde hace más de 4.000 años. Cada especie puede infestar y vivir en una variedad de granos almacenados, pero ambos prosperan más en algunos tipos y luchan por persistir en otros. Las dos especies se han estudiado de cerca durante más de 50 años y sirven como un sistema modelo clásico para estudiar la competencia.
En los experimentos en Rice, se emplearon botes del tamaño de los de pastillas con suficiente harina para sustentar varios cientos de escarabajos para representar distintas zonas de hábitat. Tres áreas contenían harina de avena o harina de trigo fueron empleadas para representar un solo "paisaje" en el que los individuos pueden moverse entre las zonas a un ritmo diferente.
La harina de avena representó un área de baja calidad y la harina de trigo un parche de alta calidad. En la mitad de los experimentos, dos de los tres parches en cada paisaje eran de alta calidad, y en los otros, dos de los tres eran de baja calidad. Los investigadores introdujeron las dos especies de sitios diferentes en este paisaje y simularon diferentes niveles de movimiento entre áreas vecinas cada mes para estudiar la dinámica y distribución espacial resultantes de la población.
"Algunos de los resultados fueron contrarios a la intuición --según Van Allen--. Por ejemplo, los paisajes con los efectos remanentes produjeron poblaciones significativamente más elevadas, a veces casi un 20 por ciento más, que los que no tienen efectos remanentes. En cuanto a la interacción entre especies, también fue clave porque hemos visto resultados mucho más fuertes de lo que teníamos en los experimentos anteriores de este tipo con solo una especie intercambiándose entre zonas altas y bajas".
Rudolf considera que la investigación muestra claramente que los efectos de remanentes pueden tener consecuencias importantes y que los administradores de hábitat deben pensar sobre cómo las experiencias previas de los individuos pueden influir en su rendimiento cuando entran en un nuevo entorno. "Los resultados tienen implicaciones para la gestión del paisaje porque las personas normalmente se mueven entre diferentes paisajes y áreas en la naturaleza", dice Rudolf.