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Un planeta de clima extremo plantea nuevas preguntas sobre los orígenes de los Júpiter calientes

Durante siglos, el Sistema Solar ha sido visto como un modelo estándar para los sistemas planetarios en el Universo, con una estrella (el Sol) en el centro de una pista circular y un planeta en órbita dentro de cada carril. Los mundos más pequeños y rocosos son los que ocupan los carriles interiores y los gigantes de gas orbitan más lejos.
Sin embargo, durante los últimos 20 años, los telescopios más potentes han revelado una gran cantidad de sistemas exóticos con configuraciones totalmente inesperadas. Por ejemplo, los conocidos como Júpiter calientes son enormes 'tostadoras', planetas que giran alrededor de sus estrellas a una distancia abrasadoramente cercana.
Ante estos sucesos, los científicos se han preguntado cómo estos gigantes de gas, que supuestamente se forman lejos de sus estrellas, terminan en esas órbitas tan pequeñas.
Ahora, científicos del MIT han observado con el telescopio Spitzer un exoplaneta llamado 'HD 80606 b', que es aproximadamente del tamaño de Júpiter, aunque cuatro veces más masivo. Reside en un sistema de 190 años luz de la Tierra, en la constelación de la Osa Mayor.
Lo que hace que 'HD 80606 b' destaque en medio de los cientos de exoplanetas descubiertos recientemente es que su órbita es muy excéntrica. En lugar de mantener una trayectoria circular, el planeta gasta alrededor de 100 días de su año viajando a través de una ruta oblonga que la aleja y la atrar hacia su estrella, al igual que la trayectoria de un cometa. Luego, en cuestión de sólo 20 horas, barre alrededor de la estrella, casi tocándola, antes de girar de nuevo.
En su máximo acercamiento, el planeta recibe una enorme cantidad de energía de su estrella. Según los científicos, más de mil veces la energía que la Tierra recibe del Sol cada día. "Si la Tierra se moviese tan cerca del Sol, no tardaría mucho tiempo en perder su atmósfera", ha apuntando uno de los autores. Julien de Wit.
En el artículo, publicado en 'Astrophysical Journal Letters', los expertos informan de estas observaciones sobre 'HD 80606 b' y los resultados obtenidos de ellas. Así, se explica que el lado más cercano a la estrella puede superar los 1.000ºC, pero se puede enfríar en menos de 10 horas a medida que la órbita se distancia, alcanzando temperaturas tan frías que se hacen invisibles al telescopio Spitzer durante el resto de su órbita.
"Esto ocurre cada 111 días. Lo bueno es que el planeta va tan lejos que el proceso es un restablecimiento completo. Es la misma historia una y otra vez", ha indicado De Wit.
UNA PERSPECTIVA EXCÉNTRICA
Se cree que los Júpiter calientes comienzan en órbitas circulares similares a la del Júpiter del Sistema Solar, lejos de sus estrellas. En algún momento, algo grande y masivo como una estrella cercana les empuja hacia órbitas excéntricas. Estos planetas son entonces presionados por la gravedad de sus estrellas cada vez que se acercan.
Durante cada encuentro cercano, una fracción de la energía gravitacional se utiliza para apretar los planetas y se disipa en forma de calor, reduciendo lentamente la excentricidad de las órbitas de los planetas, que finalmente terminan en una órbita circular en un proceso conocido como circularización. Así, se cree que 'HD 80606 b', está en mitad de la migración, en la desaceleración de pasar de una órbita elíptica a una pista circular.
La duración de la fase de circularización depende de lo 'blando' que sea el planeta, teniendo en cuenta sus propiedades interiores. El planeta más flexible es mejor para disipar la energía mecánica en forma de calor. Basándose en los gigantes del Sistema Solar, se espera que la fase de circularización ocurrirá durante un período relativamente corto de cientos de millones de años.
Los científicos creen que este mecanismo podría explicar cómo los Júpiter calientes se desarrollaron en sus órbitas cercanas de entrada. Sin embargo, las nuevas observaciones de Spitzer sugieren que 'HD 80606 b' no es tan blando como se esperaba. Por lo tanto, este planeta no está migrando tan rápido como se pensaba anteriormente y puede mantener su órbita altamente excéntrica por otros 10.000 millones de años más. Si este es el caso, De Wit dice que los científicos pueden tener que reconsiderar las teorías sobre cómo se forman los Júpiter calientes, ya que implica que el mecanismo de migración subyacente puede no ser tan eficaz como se pensaba.