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"Por una vida digna, sé ex periodista"

Raúl Calabria tiene 28 años, dos carreras y un máster. Ha trabajado en conocidos medios españoles e internacionales pero, aún así, está en paro. Por eso decidió iniciar la campaña 'Salvar a un periodista' que se ha extendido rápidamente gracias a las redes sociales y a Youtube. Su irónica idea era conseguir que los periodistas, mal pagados, explotados e insatisfechos, dejaran esa vida y se convirtieran en felices ex periodistas, lo que hizo que todo el mundo se preguntara quién estaba detrás de esta campaña y cuál era su objetivo.
Con un blog y cuatro vídeos colgados en Youtube donde, humorística e irónicamente, se explica la vida feliz que llevan ahora cuatro ex periodistas (inventados), Raúl Calabria ha diseñado "una campaña de marketing conmigo mismo como producto y a coste cero".
Según su autor, el blog responde al "odio repentino que en ocasiones genera dentro de mi ser un oficio al que amo y que bajo ningún concepto quisiera abandonar".
¿Cómo surge la idea?
Según explica en 'Salvar un periodista', que lleva más de 15.000 visitas en sólo una semana y 11.000 visitas en Youtube, "tras diez años de experiencia laboral, doblemente licenciado (Periodismo y Filología Italiana) y con un Máster en Televisión, me encuentro ante la descorazonadora misión de mandar centenares de curriculums a centenares de medios, sabiendo de antemano que posiblemente terminarán en centenares de cajones amontonados sobre centenares de otros CVs".
El descorazonador panorama le lleva a "emplear mi tiempo en algo más creativo y efectivo: diseñar una campaña de marketing" que genere debate sobre la situación del periodismo y su precariedad laboral. Pese a los elogios y lo rápidamente que se ha extendido la campaña, Calabria cree que "en el fondo, nada cambia. El problema persiste, no hay conciencia de grupo entre los periodistas, los codos que golpean han sustituido al lápiz y el papel y el acojonamiento y la sumisión son valores cada día más comunes en las redacciones de los medios de comunicación".
Calabria concluye que "‘Salvar Un Periodista’ ha significado para mi un ejercicio de catarsis, la constatación de que con muy poco se puede comunicar mucho y la evidencia de que los periodistas tenemos un poder mayor del que nos quieren hacer creer. Sólo es necesario huir del adocenamiento".