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El viento solar es estable, según un estudio

Astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsoniano han utilizado la nave WIND de la NASA, que se encarga de estudiar el viento solar, para determinar que este fenómeno es, la mayoría de las veces, estable. Según han señalado los expertos, estos datos serán de utilidad a la hora de aplicar en estudios sobre plasmas astrofísicos.
WIND observa el viento solar antes de que impacte en la magnetosfera de la Tierra. Lanzada en 1994, investiga los procesos físicos básicos que se producen en el gas ionizado en el viento solar cercano a la Tierra. Hasta ahora, uno de los temas pendientes sobre este fenómeno era conocer la estabilidad del plasma del viento solar.
Las tres principales partículas que forman el viento solar son protones, electrones y núcleos de helio (dos protones y dos neutrones). A diferencia de las partículas en un gas denso convencional, las partículas cargadas en el viento pueden tener movimientos y comportamientos colectivos que no se caracterizan simplemente por su temperatura.
Por ejemplo, el viento puede albergar regiones de diferentes temperaturas y densidades que se propagan o se disipan en forma de ondas y la energía del viento se puede convertir en diferentes modos. Además, el viento puede albergar dos gases sin mezclar con diferentes temperaturas y flujos en la misma zona, y estas regiones pueden reaccionar de manera diferente a los campos magnéticos que están presentes.
Ante las posibles inestabilidades, los científicos han elaborado un primer análisis que incluye las tres especies de partículas. De este estudio, publicado en Arxiv.org, concluyeron que, en la mayoría de los casos, el viento solar es estable. De hecho, los científicos han determinado que son los protones los que dominan las inestabilidades, aunque la presencia de las otras dos partículas es significativa, contribuyendo aproximadamente a un tercio de los efectos observados para cada inestabilidad.