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"Borraría los momentos que pasé en depresión"

Payaso de corazón, con sólo once años se saltaba las clases para acudir a los colegios y actuar ante los niños. Cincuenta años después, Alfonso Aragón no ha perdido la vocación y continúa ilusionando a pequeños de todas partes en espectáculos públicos. Aunque corren otros tiempos, está convencido de que hoy, más que nunca, los niños necesitan a alguien que les provoque una sonrisa.
Se abre el telón. Cuatro payasos aparecen en mitad del escenario frente a decenas de niños boquiabiertos expectantes. Todos quieren lo mismo. Escuchar la mítica frase: "¡¿Cómo están ustedes?!"… Un unísono, estrambótico y desgañitado "¡¡¡Bieeeennnn!!!" surge de las bocas de los pequeños. El espectáculo ha comenzado.
Una frase que Fofito seguirá repitiendo día tras día "hasta que me digan que está mal y ya me retiraré", explica. Porque ser payaso no es cualquier cosa. Hay que estar en forma para hacer reír a los niños: el disfraz, el maquillaje, la gestualidad… Las botas son por encargo, al igual que las camisetas, que las hace una modista especializada y los gorros, que se compran en La Plaza Mayor.
 
La muerte de Fofó
 
Durante dos generaciones, han hechos reír a niños y mayores. Una trayectoria larga y dura, especialmente, tras la muerte de su padre, el alma del grupo. "El cuarteto se había roto y llegamos a la conclusión de que no íbamos a actuar más en televisión. Fueron los técnicos los que nos animaron a continuar". El momento más triste tuvo lugar un 22 de junio de 1976, el día que lloramos la muerte de Fofó padre en televisión. "El primer programa sin él fue muy duro. Yo todavía me estoy pintando para salir a actuar y creo que tengo a mi padre encima", explica Alfonso. Y añade que hoy en día, este se quejaría de que en la televisión actual, no está bastante valorado lo infantil. "Todo lo que ven hoy en día es lo que van a reflejar en un futuro. Deben ser educados, cantar, jugar, divertirse... como lo hicimos todos".
 
Reconoce que es una persona afortunada. Con sesenta años sigue dedicándose a lo que más le gusta. Sin embargo hay un capítulo de su vida que borraría sin dudarlo. "Eliminaría una depresión que pasé. Tuve que recurrir al alcohol. Ahora, llevó cuatro años sin una copa".
 
Su último trabajo es un DVD recopilatorio con sus actuaciones en el que parte del dinero recaudado irá a parar a la Asociación de Cáncer Infantil. Los niños son y ser´na siempre su prioridad.