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Obras, robos e infidelidades sacuden los cimientos de la comunidad

Amador se enfrenta a su primera crisis como presidente: Maxi convence a Enrique para montar un bar en la planta baja, en el lugar donde ahora se encuentra la peluquería de la exiliada Araceli. Cuando todos los vecinos se enteran de que van a realizar obras en el edificio saltan todas las alarmas e intentan hacer oposición para que la tasca no salga adelante.
Otra causa de alarma es el ascenso del crimen en el barrio. Cerca de la urbanización ha habido unos cuantos robos en párquines. Los vecinos deciden poner una cámara con alarma que creará una gran psicosis en la comunidad.
Ellas toman la iniciativa
 
Fran ha copiado en un exámen y la profesora quiere hablar con su padre, cuando lo hacen Enrique ejerce una fuerte atracción sobre la profesora que llegará a perdonar todos los pecados de su alumno a cambio de algunos "favores".
Por otro lado, Goya está harta de su marido y se quiere echar un amante. Joaquín quiere demostrar a su hermano que no es gay y casualmente se encuentra con Goya en el ascensor. Entre los dos surge una chispa y no se pueden contener. Lola y Javi han invitado a cenar a Sergio y Joaquín, que se queda helado cuando su nuevo ligue se presenta dispuesta a compartir la velada.
Antonio y Berta se han quedado sin inquilinos en su piso y deciden alquilárselo a Raquel, la de la agencia inmobiliaria. Cuando ésta llega a su nueva casa se lleva una tremenda sorpresa: Silvio sigue viviendo allí todavía.