Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La presión de la Casa Blanca cae sobre los Kennedy

El peso de América recae en los Kennedy. La legislatura de Kennedy no ha hecho más que comenzar y muchos se avecinan a lanzar sus primeras críticas contra el Presidente. Una de las primeras acciones que cuestionan su profesionalidad y buen hacer es el nombramiento de su hermano Robert como Fiscal General del Estado.

La noticia cae como una bomba en el FBI, el director de la unidad federal, J. Edgar Hoover no recibe con buen agrado tener como superior a un Kennedy y comienza una investigación exhaustiva de los escarceos del Presidente, para tener trapos sucios con los que chantajear a la Casa Blanca y mantener a raya a Robert Kennedy.
Sin embargo, Robert comienza su andadura en la Justicia americana pisando fuerte y crea una brigada anticorrupción para perseguir a todos los mafiosos y criminales del país y meterlos entre rejas. Pero con lo que Bobby no contaba es que esa ardua investigación de cargos llevaría a Hoover a dar con unas grabaciones en la que dos mafiosos relacionaban a su padre, Joe Kennedy y Frank Sinatra, haciendo tratos con la mafia, a cambio de favores con el FBI si ayudaban a su hijo a ganar en Chicago, y así alzarse Presidente.
La operación militar en Bahía Cochinos
Mandos superiores del ejército convencen, con el apoyo de la CIA, al Presidente para lanzar una ofensiva a Cuba y acabar con el régimen de Castro. Pero la falta de previsión y la poca estrategia, hacen fracasar la operación y las tropas americanas encubiertas, caen abatidas por las tropas castristas, provocando un enfrentamiento abierto entre las naciones comunistas y Estados Unidos.
Kennedy no ve más salida que dar la cara ante los medios contando la verdad y responsabilizándose de las pérdidas humanas. El consejo se vuelve en contra del Presidente por su actuación. Solo su hermano es capaz de defender la actuación del gobierno, una responsabilidad que su padre le exige al conseguir que Kennedy acepte que su fiscal general esté presente en todas las reuniones de asuntos exteriores, para tener un fuerte apoyo.
El conflicto cubano resiente la salud de Kennedy, sufre la enfermedad de Addison y los síntomas se ven agravados por la preocupación, el estrés, la falta de sueño, etc. Su situación física es tan dolorosa que recurre a los favores de un médico apodado el ‘doctor de alegría’, que le proporciona algún tipo de sustancia ilegal que le quitará los dolores de inmediato.
Por otra parte, sus ‘costumbres’ para con ciertas mujeres, no cesan por vivir en la Casa Blanca. Su hijo pequeño, John, acaba de nacer y aprovecha el retiro de la vida pública de su mujer para llamar a una antigua amiga. (Mujer que más tarde utilizará Hoover para mantener alejados de sus asuntos a Robert).
Mientras Kennedy se juega el futuro del país en los despachos, Jackie se encargar de mantener fuerte la imagen de su marido ante los medios. Sus actos como Primera Dama le alejan de sus obligaciones como madre y sufre en silencio lo que la Casa Blanca le está quitando: el tiempo con sus hijos y la salud. Jacqueline comienza a resentirse y decide acudir al mismo médico que su marido para mantener el ritmo de sus obligaciones.