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Adri y su padre roban las joyas

A pesar de la inoportuna aparición de Chali en el despacho donde están las joyas, Claudio evita a tiempo que entre y descubra a su hija con las piezas de la colección. Gracias a su oportuna aparición, padre e hija serán libres de las amenazas de Joni.
Con ayuda de su padre, Adri consigue robar las joyas y entregárselas a Joni sin que nadie en Bulevar sospeche que ellos son los culpables. Padre e hija por fin son libres de las amenazas y los chantajes de los Perlines pero no del sentimiento de culpa. 
Tras el robo, Diego, encargado de la seguridad del evento, se siente fatal por el fracaso. Al margen del plan de Adri, Diego ni siquiera puede imaginarse que su novia es la responsable del robo, y Adri sufre por él y por tener que mentirle.
La noticia del robo, derrumba a Chali ante la prensa y los asistentes a la exposición y, aparte del apoyo incondicional de Be, sólo Alicia, maquiavélica, será de aparente ayuda.
Mientras, la Echegaray conspira con Ángel y con Noelia y pretende conseguir por fin la dimisión de la presidenta, ésta vez a través de una nota de prensa anónima que, dada la delicada situación, tiene visos de funcionar.
Por su parte, Isabel y Mario tienen problemas cada vez más duros en su matrimonio. Ella se enfada al enterarse de que él ha rechazado una oferta de trabajo en Madrid tan buena como la de Tokio, y él se ve obligado a sacar explícitamente el espinoso tema de Nacho.
Isabel, sintiéndose muy culpable, acaba confesando que se ha acostado con Nacho, y promete que no volverá a suceder.
Entretanto, Richard se enfada porque Lolo no le ha felicitado por el día del Padre. Sin embargo, su hijo le sorprende con un regalo inesperado: una bolsa enorme de cosas que hizo para él antes de conocerle. El gesto emociona mucho a Richard, pero ver que Lolo se imaginaba a su padre como un forzudo le obsesiona y le activa para convertirse en el Swartzeneger del barrio.