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Anatomía del pene

Falo, polla, miembro, cipote, picha, ciruelo, verga, rabo,... estos  son algunos de los sustantivos que sirven para denominar al órgano sexual masculino en el lenguaje coloquial. Pero, ¿sabemos realmente qué es el pene, para qué sirve y cuál es la mejor forma de usarlo?


Cómo es
El pene consta de distintas partes diferenciadas que cualquier varón te explica claramente y que conoce a la perfección: el glande, el cuerpo y la raíz o base. Ahora bien, no todos conocen a fondo estas tres partes.
El glande . Es la cabeza del miembro viril, de forma circular, de un color rosado cuando está fláccido y rojo intenso cuando está erecto. Tiene una capucha denominada prepucio, es la piel que le cubre para protegerlo ya que esta parte es muy sensible y muy muy sensitiva tanto para el placer -con un leve roce o caricia se 'pone contento'- como al dolor: es una de las partes más frágiles del cuerpo del varón. El cuerpo del pene se une con el glande gracias al frenillo, que sirve de freno del prepucio al retraerlo hacia atrás, como el frenillo de la lengua en la boca, hace que la lengua no quede descolgada. Y en la puntita del glande tiene un orificio por donde sale la orina y el esperma.
El cuerpo. Tiene forma alargada, en algunos casos más y en otros menos según el varón. Cuenta con dos cuerpos cavernosos y uno esponjoso. Los cuerpos cavernosos son los encargados de la erección del falo, el interior es un entramado de cavidades y de vasos sanguíneos por donde circula la sangre. El doctor José Luis Arrondo Arrondo en su libro 'Historia íntima del pene' lo describe así: "cuando llega mi erección, me convierto en un tubo regular, apetecible, estéticamente correcto, y no en una morcilla".
El cuerpo esponjoso, cubre la uretra, conducto por donde circula tanto la orina como el semen. Esta parte del pene está constituida por numerosas terminaciones nerviosas que igual que el glande son muy sensibles a la estimulación.
 
El doctor Arrondo define de esta singular manera las partes nobles de un varón, "soy un colgajo multiuso: sirvo para el placer, para engendrar y para orinar. Tal acumulo de funciones me crea cierto agobio y ansiedad ante tanta responsabilidad. (...) Pero no puedo negar que soy el órgano sexual masculino por excelencia y que poseo una cualidad que no existe en ningún otro órgano del cuerpo: poder variar de volumen y de consistencia durante las fases de flaccidez y de erección, miles y miles de veces a lo largo de la vida, según la promiscuidad de quien me soporta y las apetencias de quien le acompaña".