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Ángel y Ainhoa, al borde del beso

La reunión de amigos se convierte en una fiesta por todo lo alto y lo que es peor: incontrolable. Ainhoa y Ángel tienen un acercamiento del que Tamara y la cámara de su móvil son testigos. Pero todo es producto de una mala jugada que le ha gastado Víctor a Ángel y que al final se le va de las manos. Mientras tanto, el viaje de Luis y Marta no está siendo lo planeado y una llamada les obliga a regresar antes de lo esperado.
Pero los planes de Víctor iban más allá de llenar el jardín de la casa, quería drogar a Ángel y, para ello, echa algo en su bebida. Ángel brinda con los chicos pero pronto empieza a notar los efectos: se tambalea, habla más de la cuenta, se lanza al cuello de Tamara...
Cuando la fiesta está acabando, Ainhoa ya se ha resignado y, sentada en el suelo charla con Ángel. La chica se sincera, cree que su hermano es un buen tío y él asegura pensar lo mismo de ella "a pesar de ser una niña mimada y pija".
Ainhoa, cansada de la fiesta asegura haberse "rendido" y Ángel asegura que él también se ha "rendido", sin embargo, en sus ojos se ve que está pensando en algo más que en la fiesta. Entonces, ambos se acercan y están a punto de besarse, pero una masa de adolescentes rompe el momento.
Mientras, Elena, la asistente social, merodea por la casa. Pregunta a unos y otros pero no encuentra a Ángel, entonces, ve un cuerpo flotando boca abajo en la piscina, es Ángel y está inconsciente.
Ginés y Xisco quieren hacerlo oficial
Se reconcilian y deciden hacérselo saber a Lourdes para que ceje en su propósito de separarles. Pero la mujer aún no ha quemado su último cartucho y recurrirá a Miguel para jugar su última carta: intentar que Miguel despida a Xisco, algo muy difícil que no parece agradar a Miguel.