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Asesinos internacionales

Más allá de las fronteras, de las naciones y de los países, el crimen siempre encuentra un reducto en la justicia para hacer acto de presencia. En ocasiones, las insuficientes penas o la falta de pruebas dejan en libertad a asesinos que salen de sus ciudades para continuar sembrando el terror en lugares alejados, donde nadie les conoce. La muerte de Rocío Wanninkhof, Sonia Caravantes e Isabel Bascuñana, lo demuestra.
Casos Wanninkhof/Carabantes
Rocío Wanninkhof, una joven de 19 años, volvía a su casa andando la madrugada del nueve de octubre de 1999 cuando un asesino decide asaltarla. Le amenaza con un cuchillo, pero ella se resiste y grita. La aturde dándole un fuerte golpe en la cara y después de cortarle el cuello le propina un navajazo en el abdomen. A pesar de que está herida, intenta escapar y sale corriendo pero el agresor la alcanza por detrás, la inmoviliza y le asesta 8 puñaladas en la espalda. La joven pierde mucha sangre y las heridas son tan profundas que le causan la muerte al instante.
Pronto la policía acusa a Dolores Vázquez, compañera sentimental de Alicia Hornos, madre de la víctima, sobre la que se dibuja un perfil psicológico repleto de claroscuros y que supuestamente odia a Rocío. Sin embargo, no existen pruebas físicas que inculpen a la sospechosa.
 
Casi cuatro años después del crimen de Rocío Wanninkhof, la Costa del Sol vuelve a estremecerse con la desaparición de otra joven. Se llama Sonia Carabantes, tiene sólo 17 años y vive en Coín a 12 km de Mijas. Sonia, al igual que Rocío, es joven, atractiva y desaparece en una zona oscura y solitaria.
Pronto, una noticia inesperada se convierte en portada de todos los periódicos. "Una prueba de ADN vincula los casos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof y destaca que los primeros sorprendidos fueron los agentes. La noticia pone en el punto de mira a la Guardia Civil, no sólo se discute que se lleve a juicio a una persona que puede ser inocente, ahora se trata de detener a un asesino en serie, del que tienen su ADN pero no su identidad.
 
La policía nacional detiene a Tony Alexander King, un británico de 37 años afincado en España. Los agentes del laboratorio de criminalistica de la Guardia Civil buscan en los calzoncillos de Tony Kig una muestra biológica para obtener su perfil genético. Los resultados son positivos. El ADN de los calzoncillos de Tony King coincide con el de la colilla Royal Crown, localizada en el lugar donde matan a Rocío y con los restos de sangre del fragmento de intermitente encontrada en el crimen de Sonia.
 
La muerte de Isabel Bascuñana
 
Isabel Bascuñana tenía 21 años y estudiaba derecho en la Universidad de Lleida. Murió el 23 de noviembre de 2004, cuando regresaba de las clases en el 'parking' del centro en el que estudiaba.
 
El agresor estaba escondido dentro del 'parking', le asaltó por detrás y le tapó la boca con la mano para evitar que gritara. Isabel apenas pudo respirar. La llevó hasta la última planta del aparcamiento la única que está siempre vacía y donde puede agredirla sin miedo a ser visto. La tumbó en el suelo y comenzó a violarla al mismo tiempo que la asfixia con un pañuelo. Isabel intentó defenderse con las manos, pero no le sirvió de nada y murió estrangulada.
 
En la base de datos policial las huellas encontradas no dan ningún resultado lo que significa que el asesino no esta fichado mientras los mossos recogen huellas de todos los posibles sospechosos entre ellos el vigilante del parking, Gilberto Chamba, porque debió ser una de las ultimas personas que vio con vida a Isabel. La actitud del vigilante hace sospechar a los 'mossos' que le someten a un estrecho seguimiento. Sus movimientos le delatan porque visita varias agencias de viajes con una petición sospechosa.
 
Las huellas dactilares del vigilante del 'parking' y las de la bolsa que cubren el cadáver se comparan una y otra vez para asegurarse que corresponden a la misma persona todos los resultados dan positivo y Gilberto es detenido una semana después del crimen.Aunque en España es la primera vez que le ficha la policía, en Ecuador, su país de origen, le conocen bien. Se trata de 'El monstruo de Machala', acusado de la violación y asesinato de ocho mujeres.