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Be y César, descubiertos por la mafia

A pesar de la declaración de César, Be y él siguen trabajando juntos, codo con codo. Cuando descubren que es imposible recuperar la información, la pareja decide recurrir a la información que les facilitó Ángel.
Tras escuchar a Claudio, Diego le amenaza con contar todo a Adri que sigue jugando sucio si no abandona el negocio. Pese a la advertencias de su yerno, que Chali le mejora el contrato y a que Adri está muy orgullosa de él, Claudio decide hacer oídos sordos y va a la cita con Isidoro.
Ya en la nave donde se va a perpetrar el negocio, Claudio le dice a Isidoro que va a dejar esa vida definitivamente porque se lo debe a su hija. Sin embargo, ya parece demasiado tarde, justo en ese momento el padre de Adriana descubre que todo ha sido una encerrona del Jony, el delincuente al que encerraron gracias a él y que ya ha salido de la cárcel.
Mientras, César y Be siguen desesperados porque no tienen reportaje listo. Agobiados por la situación y la presión de perder su empleo en Bulevar, la pareja acaba recurriendo a la documentación que les ha entregado Ángel y que a su vez ha sido robada del despacho de Alicia.
Sin embargo, los periodistas no se pueden arriesgar a publicar una información sin contrastarla y para comprobar que la información es fiable, Be y César acuden a un parque donde supuestamente van a reunirse el empresario Andrés Solana y el mafioso ruso Dimitriv. Una vez allí, Be y César empiezan a fotografiarlos y tener así pruebas del soborno hasta que  Dimitriv les descubre por sorpresa.
Mientras, Nacho vuelve a encontrarse en la cafetería con Isabel y Mario que le invita a desayunar con ellos.  A Isabel le molesta mucho que Nacho acepte la invitación y le remarca que nunca habrá nada entre ellos. Pero después de un malentendido, Isabel acude a casa de Nacho para disculparse y la cosa acaba en un apasionado beso.