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Caye y Nacho ya son padres

En las instalaciones de Bulevar 21 y con unas semanas de adelanto, Cayetana se ponía de parto. Sin embargo, el alumbramiento no podía ser más accidentado: un encierro en el ascensor, la escasa previsión de sus compañeros y una Chali reconvertida en comadrona, han hecho que el parto de Caye no sólo sea inolvidable para los padres, sino también para toda la plantilla de Bulevar.
Acababa de romper con Nacho cuando descubrió que estaba embarazada. La noticia la pilló por sorpresa, pero Caye ya había escuchado ya su reloj biológico y decidió seguir adelante con el embarazo ella sola.
Ajeno a todo, Nacho planeaba su marcha definitiva hasta que por casualidad descubrió el secreto de Caye. La noticia cambió su vida. Nacho decidió quedarse y formar parter de la vida de su hijo desde antes de nacer.
Poco a poco, ese niño les fue uniendo, les hizo recordar sus mejores momentos y redescubriendo el amor que mantenían oculto en sus corazones.
Juntos han vivido la dulce espera. Han compartido risas, emociones, ilusiones y algún que otro disgusto. Nacho se empeñaba en cuidar a Caye en exceso y la directora de contenidos, demasiado independiente, se ponía de los nervios con tantas atenciones.
Sin embargo, en los últimos momentos de este embarazo, la pareja tenía su discusión más importante:¿dónde vivir? Cayetana se empeñaba en vivir en una zona residencial, alejada del mundanal ruido, la contaminación de la ciudad y rodeada de bosques pero Nacho no contemplaba tal posibilidad.
El abogado no quería ni oír hablar de mudanza. Irse a vivir a una zona de gente bien le ponía de los nervios y se negó rotundamente y, por primera vez, a acceder a los deseos de su novia, que se tomó la revancha y firmó por su cuenta la reserva del chalet.
La discusión estaba servida. Harto de su actitud, Nacho montó en cólera y el parto de Caye se adelantó. La tensión del momento provocó que Caye comenzara a tener contracciones. Asustados, la pareja decidió marcharse al hospital pero una inoportuna avería del ascensor evitó que llegaran a tiempo: Cayetana estaba de parto.
Tras largo rato encerrados, Diego, Chali, Mustang y las chicas consiguieron sacarlos del ascensor. Sin embargo, los nervios del momento les hizo olvidar un pequeño detalle: nadie había llamado a una ambulancia.
No había tiempo. Caye había roto aguas y ya no había marcha atrás. Decidida, Chali tomó las riendas del asunto. Los nervios se apoderaron de todos menos de ella. La presidenta se convirtió en comadrona e improvisó un paritorio en la cafetería de Bulevar. Organizó a sus compañeros para hervir agua, traer paños limpios y montar una camilla.
No se separó de Caye y Nacho, que se enfrentaban a su primer parto en unas condiciones que no eran las más adecuadas. La plantilla de Bulevar esperaba ansiosa hasta que el llanto del bebé cambió sus caras.
Por primera vez, Caye y Nacho escuchaban a su niño. Ya eran padres.