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Centrifugado de champagne en boca masculina, por Daniel Day-Lewis y su novio 'paqui'

Telecinco.es presenta una serie de relatos de María Eugenia Cruz que recorrerán las mejores escenas eróticas de la historia del cine. Una colección de coitos para explicar los problemas del mundo. (Si también te gusta el cine, puedes comentar el polvo al final del texto)
Margaret Thatcher, la 'Dama de Hierro', fue una política conservadora que se mostró inflexible en la lucha de las democracias occidentales contra el comunismo y asombrosamente tenaz en el cierre y privatización de la industria siderúrgica británica. La izquierda en general la recuerda con un eslogan, 'Dama de Hierro, ojalá te oxides'.
Pero hace mal la izquierda porque Margaret, con su singular personalidad, tuvo grandes aportaciones al mundo del pop. Primero, como química que trabajó en la conservación de helados; después, como política de derechas salvaje, sirvió para escribir multitud de canciones de rock, desde Kinks hasta Pink Floyd, con el pretexto de insultarla. Algo parecido sucedió en el mundo del celuloide con el cine social británico.
'Mi hermosa lavandería', de Stephen Frears, forma parte de ese género. En ella se muestra el choque de culturas de inmigrantes y proletarios británicos a la hora de buscarse la vida como buenamente pueden. Un caos, entre el racismo urbano y la intolerancia religiosa y cultural, en el que también puede, por qué no, surgir el amor.
Esa es la escena que propongo hoy. Dentro de la lavandería, dos parejas: Una, Nasser (Saeed Jaffrey) y Rachel (Shirley Ann Field) ambos aman el dinero, el poder y la tradición, por este orden, están contentos, se besan, se aman porque el olor a dinerete de su nueva lavandería les excita; mientras, dos, la otra pareja, Johnny (Daniel Day-Lewis) y Omar (Gordon Warnecke) se aman en la trastienda. Son un joven punk y un paquistaní.
Su amor desafía a los bienpensantes, los macarras ingleses racistas, los paquistaníes tradicionales, en definitiva, a todo el mundo. Ellos lo celebran con champagne. Concretamente, Daniel Day-Lewis, en una escena preciosa, se lo sirve a su amante desde su propia boca. ¡Ay! Si me lo hiciera a mí alguien con el pacharán...
Inexorable paso del tiempo: Ni en el siglo XXVII volverá el peinado aguaoxigenado a la manera en que lo luce Daniel Day-Lewis.
Nota al margen: Tal vez se trate de una de las pocas películas extranjeras cuyo título ha sido traducido tal cual en España.
Nota cinéfila: El guionista, Hanif Kureishi, tiene varios textos sobre los excluidos y marginados en Gran Bretaña. Su debut como director 'London Kills me', iba sobre traficantes de poca monta -es difícil de encontrar pero la emitió Telemadrid- la última, 'Venus', sobre los ancianos con un genial Peter O´Toole.
MI HERMOSA LAVANDERÍA
TITULO ORIGINAL: My Beautiful Laundrette
AÑO: 1985  
DURACIÓN: 103 min.  
DIRECTOR: Stephen Frears
GUIÓN: Hanif Kureishi
MÚSICA: Stanley Myers & Ludus Tonalis
FOTOGRAFÍA: Oliver Stapleton
REPARTO: Daniel Day-Lewis, Roshan Seth, Saeed Jaffrey, Gordon Warnecke, Shirley Anne Field
PRODUCTORA: Channel Four Films / Working Title Productions