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Colisión en Soria

El kilómetro 159 de la N-122 se convertirá en el escenario de una tragedia el 6 de julio de 2000. Un autobús escolar colisiona contra un camión de transporte de ganado.  El accidente termina con 28 fallecidos, la mayoría adolescentes de entre 14 y 17 años que viajaban hacia un campamento de verano en Aranda del Duero.
El desastre ocurre cuando al salir de una curva, el camión invade el sentido contrario e impacta con el autobús. Pese a tratarse de una zona de amplia visibilidad y a la experiencia de ambos conductores, los vehículos pierden el control por la fuerza del choque y caen por el terraplén convirtiéndose en un amasijo de hierros.

Las primeras hipótesis sobre el accidente atribuyen la culpabilidad del siniestro al transportista de ganado, que según un testigo tomó la curva en línea recta. La investigación ocular encontró un teléfono móvil en la cabina de este vehículo, propiedad del acompañante quien minutos antes había recibido una llamada. Esto podría haber sido la causa de la distracción del conductor.

Pese a estas primeras conjeturas, el informe pericial presentado a la Audiencia Provincial de Soria reveló que la causa más plausible era el exceso de velocidad del autobús escolar, que circulaba entre los 94 y los 106 Kilómetros por hora. El límite de velocidad permitido en esta zona para este tipo de vehículos era de 90 kilómetros por hora.

Dos horas después de la colisión el lugar del accidente queda despejado. Los cadáveres se trasladan a un tanatorio improvisado en el 'Estadio de los Pajaritos', campo de fútbol del Numancia. Los voluntarios retiran el ganado que queda libre al volcar el camión.

La noticia llega a los colegios de Ripollet y Viladecamps, lugar de procedencia de los menores. Las familias se trasladan hasta el lugar de los hechos sin saber aún si sus hijos seguirán aún con vida. 'Fue bastante duro el trayecto de los padres porque no se ofrecía la información que ellos más necesitaban, el estado de sus hijos' afirma Natxu Brunet, psicólogo de los Mosos d'Esquadra que atendió a las familias en estos primeros momentos. Los familiares dieron el adiós definitivo a sus víctimas en un funeral multitudinario la mañana del 7 de julio.