Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Crews revive su estancia en la cárcel

Un experimento universitario en el que se simulaba la vida en una cárcel a través de 20 estudiantes acaba con la vida de uno de ellos. Crews y Reese tienen que descubrir en menos de dos horas quién ha sido el asesino.
Una universidad pone en marcha un curioso experimento: simular la vida en una cárcel con 20 estudiantes. El estudio pretende reconstruir la realidad, los estudiantes se dividen en celadores y presos e incluso se instala una celda de aislamiento. 
Pero unos apagones periódicos y temporizados dan 50 segundos de oscuridad intermitentes que uno de los estudiantes emplea para asesinar a uno de los presos. El profesor, ‘alcaide’ de la prisión, dos estudiantes ‘presos’ y uno de los ‘celadores’, se convierten en los principales sospechosos.
Un ordenador registró cada uno de los movimientos. Pasados dos días del experimento, entró en la ‘prisión’ una bolsa de contrabando llena con chocolate, refrescos… lo que valió el aislamiento de uno de los presos. Sin embargo, la celda, como el resto de las puertas de la prisión no estaban cerradas con llave por lo que Will, el preso ‘aislado’ pudo cometer el delito aprovechando los 60 segundos de oscuridad.
Destro, el guardia asesinado había emprendido una campaña en contra de este preso y convenció a sus compañeros para hacer todo lo posible contra él. El propio profesor entregó los informes personales de los presos al ‘guardia’ para que hiciera todo lo posible, “cueste lo que cueste”, y así continuar con el experimento.
La crueldad empleada por el guardia contra Will fue el motivo que llevó al preso a quemar un plástico hasta conseguir una navaja