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Descuartizado por no encontrar trabajo

Pasó el día cuidando a una mujer de noventa años. Era su trabajo, pero cuando volvió a casa su marido no estaba. Se encontró con que su madre le contó que se había ido, que había encontrado trabajo como terrorista en el País Vasco. Ella no lo creyó. Similar trato sufrió la madre de José Ernesto, Judith Esteban. Llamaba desde Honduras para preguntar por su hijo notaba que hablaba con una mujer haciéndose pasar por su hijo.
Carol no tardó en sospechar. En su casa se encontró gotas de sangre en el suelo, en el baño, en todas partes. La Policía, poco después, aplicando el luminol encontró muchos más restos de sangre: el crimen se había cometido en su propia casa.
El problema, ha revelado Carol, está en que José Ernesto no tenía trabajo. La madre de Carol y su padrastro no querían que viviese con ellos. Sin embargo, él buscaba diariamente alguna actividad que desarrollar. Lo buscaba cada día.
Tras el execrable crimen, que el padrastro ya ha confesado, a la madre de José Ernesto, sólo le queda el hijo de ambos que está gestando Carol. "Es una semillita de mi hijo", ha manifestado a Rojo y Negro. Ella, por su parte, agradece la ayuda de unos compatriotas que la apoyan hasta que pueda regresar a su país.