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Empujados a prostituirse por la crisis

Las cámaras de Rojo y Negro han logrado grabar un casting en una empresa que selecciona personal de compañía. Los testimonios de los candidatos se parecen demasiado: "el miedo a perderlo todo es más fuerte que la vergüenza".
A Leticia, le ha costado mucho venir. Pero prefiero esto antes que no poder ayudar a su madre, que está enferma. Paco es camionero, teme perder la custodia de su hija si no paga la manutención en la pensión que le abona a su ex mujer.
Ginés, conductor de autobús, teme perder su casa. Lleva tres meses sin trabajo. Ana y Jaime no tienen papeles y quieren volver a su país. Tienen hijos en Colombia. Se ven obligados a prostituirse para poder volver a verlos.
Para pagar los regalos de Reyes de su hijo
Ana, está en paro. Manolo, desesperado, no llega a fin de mes. No tiene dinero ni para pagar los regalos de Reyes de su hijo.
El número de españoles que se inicia en el negocio del sexo es cada vez mayor. Esta ocupación se ha convertido en un arma más para luchar contra la precariedad económica.
Testimonio de una prostituta
María es prostituta. Ha explicado a Nacho Abad por qué tuvo que volver a este negocio después de haberlo dejado: "intenté algo distinto, pero con mil euros al mes con una hija en el colegio y el alquiler, pues no llega. He vuelto por la crisis". 
Tiene relativa suerte. No le ha costado volver: "me considero una profesional, para mí es más fácil".
El azote de la crisis
Pablo Mayo es el presidente de la Asociación Nacional de Clubes de Alterne. Está sorprendido. A su juicio, su negocio mejora con la crisis. Sin embargo, en esta recesión ha perdido clientes: "con Felipe González había crisis pero la gente venía. Antes era positivo. Pero ahora no. Ahora perdemos clientes".
Ante la situación de todos las personas que se inician, Mayo lo tiene claro: "Lo más importante es que este negocio debería estar regulado para que se ejerza bajo techo, nunca en las calles y en los pisos".
Una profesión atractiva
Por otro lado, Mayo considera que el ejercicio de la prostitución siempre ha sido un buen reclamo para muchas personas: "con poco esfuerzo se gana más dinero. Hay chicas que se llevan dos satisfacciones, una porque cobran; y dos porque lo pasan bien. Aunque esto sólo ocurre en la prostitución en libertad".