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Escenario de encuentros y desencuentros

Todos los vecinos pasan a diario, entran y salen, se encuentran, se saludan... El rellano se convierte en el escenario y, muchas veces, testigo indiscreto de todo lo que ocurre en el edificio. Paco, su 'dueño' se ocupa de sacar provecho de todo lo que sabe.
Cada día, todos los vecinos entran y salen del edificio, es en este momento cuando se encuentran con Paco que se aleja del prototipo de del portero amable y discreto que muchos querrían que habitara en sus porterías. Paco, por sus largas y aburridas horas en la garita, conoce hasta el más mínimo detalle de la vida de sus vecinos. Sin embargo, no guarda silencio sino que los utiliza para vengarse de aquellos que no le tratan de modo amable.
 
Es el caso de Marina y Roberto. Paco sube las bolsas de la compra de Marina y ésta no se digna a darle ni la más mínima propina, por lo que Paco le comenta los rumores que corren por los pasillos del edificio 'parece que usted es estéril y que está a punto de divorciarse de su marido'. Unos comentarios hirientes que desatan la cólera de Marina. Sin embargo, seguirá negándose a retribuir al conserje.
 
Pero, en otras ocasiones, sin motivo aparente, el portero lanza sus dardos más envenenados como le ocurrió con Berta. Cuando la amiga de Sonia se encontró con el conserje, éste le lanzó todo tipo de acusaciones acerca de sus continuas aventuras por lo que acabó recibiendo un fuerte bofetón.
 
Miguel no escapa de los rumores que Paco propaga por el inmueble ya que éste aprovecha cada ocasión para hablar de la agitada vida sexual que el escritor tiene con la ejecutiva agresiva.
 
Por ello, los encuentros en el rellano están cargados de tensión bien hacia el portero o entre los propios vecinos ya que Paco no es el único encargada de propagar los rumores por el pasillo.