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Jaime Palacios, guionista: "Somos unos embusteros patológicos socialmente bien vistos"

¿Cómo se concibe una serie desde cero?
Depende. Hay varios procesos. Cuando se trata de un proyecto personal de un guionista, la libertad creativa es absoluta. Después viene la cruda realidad: intentar convencer a un productor de que la tuya es esa serie que necesita. Y a él, a su vez, le espera una lucha similar para convencer a una cadena de lo mismo. Camino largo y, demasiado a menudo, infructuoso (los guionistas pasamos más tiempo trabajando en proyectos que nunca verán la luz que en los que sí lo hacen).
El proceso tiende a ser justo el inverso: Determinada productora tiene una idea que desea desarrollar y busca para ello a los guionistas adecuados, o las propias cadenas piden un tipo de producto y se muestran abiertas a propuestas.
En "Un golpe de suerte"  
no se partía de cero. Cuando yo llegué al proyecto, los creadores de la idea original (Carlos Arias y Oliver Elder) tenían ya muy claro el concepto de la serie y su trama principal, el conflicto entre Ángel y su nueva familia. Mi trabajo ha sido, más bien, "jugar con sus juguetes": desarrollar ese conflicto, arropar a los personajes con un consistente entorno de secundarios y crear tramas para todos ellos.
¿Se van cambiando los guiones a lo largo de la temporada según el éxito de determinado personaje? 
Obviamente, contamos con un consistente "colchón" de guiones antes de empezar a grabar, pero siempre surgen miles de imprevistos en los rodajes que acercan la grabación a un deporte de riesgo (de accidente cardiovascular).  Pero sí, todo está pensado. Se necesita un férreo control para coordinar una serie diaria, ya que "diaria" es la palabra mágica. Multiplica por cinco, para bien o para mal, el material de base necesario con respecto a una semanal. No obstante, las series acaban siendo como entes orgánicos "vivos", con capacidad de respuesta y adaptación, lo que implica aprovechar la química de determinados actores, o el calado de determinada trama en el espectador... todos esos factores imposibles de anticipar hasta que empezamos a emitir y que enriquecen cualquier planteamiento "de oficina". Los fans saben hacerse oír, y nuestro trabajo es mantenerles contentos...1
¿Cuántos guionistas sois? ¿Cómo os coordináis?  ¿Qué personaje te gusta más? 
 
   En "Un golpe de suerte" tenemos un argumentista (yo) que crea todas las tramas. Digamos, el "argumento bruto". Cada semana, tenemos una reunión con el equipo de escaletistas, que se encarga de procesar esa información ("qué va a pasarle a cada cual") y convertirla en lo que llamamos escaletas (guión secuenciado sin diálogos), que, a su vez, son enviadas a los cinco dialoguistas de la semana (uno por guión y día). Y la razón de que no enloquezcamos está en la figura del coordinador de guiones (Oliver Elder, en este caso), el director de esta orquesta, responsable, además, del acabado final de los guiones.  
 

    Oh, vamos... los guionistas somos como las madres: unos embusteros patológicos, aunque socialmente bien vistos, que se llevan esos secretos a la tumba, bajo la coartada de "los quiero a todos igual", por el bien de la armonía familiar. Después, siempre hay un favorito (y los consiguientes traumas que eso genera). Pero de algo tienen que vivir los psicoanalistas...
Tienes alguna anécdota divertida que puedas chivarnos...
 
   Depende. Si encuentras divertido estar dieciocho horas frente al ordenador, sí, mi vida es un festival del humor. A mis seres queridos, que alguno me queda, gracia les hace más bien poca. Pero cuando uno firma para una serie diaria, sabe a lo que se arriesga: a la abducción. Es como, no sé, ser el encargado del periscopio en un submarino. Podrás quejarte de muchas cosas, pero no de que ignorabas dónde te metías.
¿Estáis presentes en los rodajes?
   En este caso, ojalá porque se graba Mallorca.. No generalmente, aunque es imprescindible mantenernos "al día": visitar el set, los decorados, conocer a los actores y, sobre todo, estar al tanto de lo rodado, ver cómo se adaptan los actores a los personajes, conectar con el ritmo de la serie, a menudo muy distinto (ni mejor ni peor: distinto) a lo que teníamos en la cabeza. Trabajar a ciegas carecería de sentido, nuestro deber es sacar el máximo partido a todos los elementos disponibles.
¿Los actores siguen vuestras líneas a rajatabla o aceptáis sugerencias?  
En una serie de televisión no cabe la improvisación. A veces los personajes dicen o hacen cosas cuya razón de ser no queda clara hasta varios episodios después (y el actor la desconoce). Nos volveríamos locos si se les permitiera cambiar a voluntad el texto, en plan diva del método ("mi personaje nunca diría esto"...) Digamos que nos tomamos la molestia de escribir los mejores diálogos posibles (es nuestro trabajo) y esperamos que el actor haga el suyo (interpretarlos de la mejor forma posible). Pero sí: a veces, la personalidad del actor enriquece determinado personaje con aportaciones propias, es parte de ese proceso orgánico de enriquecimiento mutuo del que te hablaba. Sería soberbio y absurdo no aprovecharlo.
¿Son duros los rodajes de 'Un golpe de suerte'?
En el mundo de la ficción televisiva hay horarios apremiantes, los actores apenas tienen tiempo material para estudiar sus secuencias, las jornadas son maratonianas y agotadoras, se les recoje a las seis de la mañana para seguir grabando... Si la gente supiera de verdad lo duro y exigente que es su trabajo, dejarían de desearlo tanto o de pensar que todo es glamour y fiestas. En esas circunstancias, a veces me maravilla la dignidad y profesionalidad con la que resuelven cualquier desafío que les planteemos (y se siente uno muy culpable cuando escribe diálogos más largos de la cuenta)
 
¿Estáis bien pagados?
 Como colectivo, y proporcionalmente hablando (es decir, con respecto a la importancia del guión como parte esencial del producto)... no, en absoluto. Pero ese es un debate  muy largo.2
¿Qué tiene que hacer un adolescente que quiera ser guionista?  
 
 Dejarse de chorradas, hacer caso a sus madres y aprender un oficio útil (aunque desde aquí os soplo, por si vuestras madres son "de esas", que luego se ponen contentísimas cuando ven tu nombre en los créditos. Y mucho más cuando la que lo ve es la vecina...). Aparte de eso, ver mucha televisión (de todo tipo, no solo la buena. Hay que aprender también lo que NO debe hacerse jamás) y cine, con capacidad de análisis y "disección". Descubrir lo que hace que un producto funcione, como cuando un niño destripa una máquina como primer paso para saber cómo funciona. Buscar una voz propia. Escribir muchísimo. Y sobre todo, si ese es su sueño, ir a por él, perseverar, no aceptar un no por respuesta. Tener la humildad y la paciencia necesarias para esperar al momento en que estén realmente preparados... y acudir a aquellas productoras que están dispuestas a probar a nuevos guionistas. Que las hay, cada vez más. ¡Ah! Y recordar que, hoy por hoy (y a diferencia de hace quince o veinte años) la juventud es un punto a favor, los productores están más receptivos a rodearse de un equipo joven con talento y energía.
Participaste en 'Al salir de clase'. ¿Cómo han cambiado los adolescentes desde los noventa?
Fui el argumentista de la serie durante casi tres de sus cinco años de vida. Y, en general, me gusta creer que no han cambiado tanto, al menos no en lo esencial. Las emociones y pulsiones básicas del ser humano no tienen edad ni, gracias a Dios, época, coyunturas y maquillajes aparte. Además, los adolescentes de los noventa tenían play, internet, llevaban piercings y tatuajes... No eran tan distintos de los de diez años después como de los de... diez años antes. Ese sí que fue un salto cultural y generacional significativo.
¿De verdad no ves cambios en los últimos diez años?
Bueno, obviamente algún cambio ha habido. Por ejemplo, estoy Mallorca por trabajo, en uno de los entornos más bellos imaginables pero apenas he tenido tiempo de salir del hotel. En todo el día y a cualquier hora, incluidas las horas punta de playa, sus ordenadores estaban colapsados por adolescentes y, sobre todo, niños, enfrascados en juegos o chateando. Niños que no sienten la necesidad de jugar con otros niños, de bajar a la piscina, de disfrutar en la playa. Que no necesitan un entorno real (insisto, es más dolorosamente llamativo en este maravilloso entorno), que, al parecer, encuentran menos estimulante que el virtual. He sentido un escalofrío. Y no se qué me asusta más, si los propios niños o los padres que se lo consienten. Me siento viejo sólo por escribir eso, pero realmente creo que no deberíamos permanecer impasibles, es casi aterrador.
¿Qué series de referencia ves? ('Lost', 'In treatment', 'Mad men', 'How I met your mother'...)
Todas ellas. Por placer, por no dejar de aprender y, sobre todo, por masoquismo. Es tan excitante ser testigo en la distancia de esta edad de oro de la televisión (ajena), ver cómo se arriesgan, esa libertad creativa, esa búsqueda y experimentación constante en forma y contenidos, desde el casi minimalismo de "In treatmen - dos o tres actores, un decorado, una cámara, un texto y unas interpretaciones prodigiosas- al derroche de originalidad de Lost o True Blood). Aunque también es inevitablemente frustrante: Volver a nuestra realidad después de eso es hasta físicamente doloroso. ¿Que si luchamos por hacer algo así? No lo dudes. Pero   somos como David y su honda. Y lo peor es que Goliat lleva casco...