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Juntos hasta la muerte

Vivir y trabajar con tu pareja puede ser una bendición o una auténtica locura. En estas relaciones desaparece el "¿qué tal te ha ido el día?" porque ya lo saben. Del amor al odio puede haber sólo paso. Sin embargo, algunos lo llevan bien.
Aunque estéis enamoradísimos, os queráis mucho, os divirtáis juntos y tengáis muy buena comunicación entre la pareja hay una serie de cosas que pueden destruir la misma. Sonia y Miguel han decidido trabajar juntos durante una temporada; del amor al odio puede haber sólo un paso.
Según el Centro de Investigaciones Sociológicas Español, el 13 por ciento de la población activa conoció a su pareja en el trabajo o en el centro de estudio. Tantas horas juntos y tener inquietudes profesionales o intereses comunes son algunos puntos a favor para que nazca el amor. Sin embargo, lo que al principio puede ser una maravilla se puede convertir en una auténtica pesadilla.
En honor a la verdad la mayoría de las parejas que se forman dentro de la oficina suelen ser meros romances de lo más heterogéneos, aunque la cosa cambia cuando la pareja también vive junta. Esto sí que puede suponer un problema. Es muy complicado diferenciar los roles que tiene la pareja dentro de su relación y la oficina. La confusión y la extrapolación de éstos en actividades de trabajo es lo que genera los conflictos. En definitiva, peleas y tensiones que pueden afectar al trabajo.
Asimismo, en este tipo de parejas desaparece el "¿qué tal te ha ido el día?", porque el día es igual para los dos. Pero no todo son inconvenientes, los psicólogos coinciden en que al principio de la relación aumenta la productividad, se mejora el rendimiento en equipo y la confianza evita malentendidos y, a veces, incluso sobran las palabras. Como en todo, depende de cómo lo viva la pareja. Para algunos sería imposible trabajar con su pareja. Y...¿para tí?