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Máquinas de escribir contra la crisis

Cuando parece que nadie va a poder sacar la revista de la crisis, Diego tiene una gran idea, sacar la revista como antiguamente. Para ello convencen a toda la plantilla para que colabore para sacar adelante el número y vencer a Alicia Echegaray.
Después de buscar desesperadamente una solución, Diego parece encontrar la solución para sacar la revista a pesar de estar sin luz. Chali y Caye acepta sin reservas la propuesta de Diego y se la comunican a toda la empresa.
Inmediatamente, Diego saca del baúl de los recuerdos un montón de máquinas de escribir y tipos móviles para sacar la revista a la antigua usanza. Pese a la incredulidad y las reticencias iniciales de la plantilla, pronto aparece la ilusión y todos los empleados colaboran en el trabajo para sacar adelante la revista.
Todos se vuelcan excepto Noelia que se encargará de despistar a Roberto y mantener informada a la mayor enemiga de Chali, Alicia Echegaray.
Mientras el resto de compañeros trabajan para sacar adelante el número, el batallón de las feas y Boris Maldonado tratan de sacar adelante la fotonovela. El guionista quiere que sean ellas las protagonistas, reto que Puri y compañía aceptan encantadas. Sin embargo, falta lo más importante: un galán.
Como caído del cielo, Ljumberg aparece en las instalaciones de la revista para despedirse de su amiga Chali. No tendrá salida. Las feas le lían para que trabaje con ellas y se convierta en el protagonista masculino de su fotonovela.
Sin embargo, complacer a Boris no es fácil. El guionista se desmarca una vez más de sus actrices y continúa pidiendo. En esta ocasión quiere una gran mansión para hacer las fotos. Afortunadamente, Valentina salva esta nueva situación. La redactora tiene una amiga multimillonaria con una casa enorme.
Aunque Valentina tiene las llaves y su amiga está de vacaciones, la periodista no lo tiene demasiado claro. La persistencia de sus compañeros, la hará claudicar y es entonces cuando todos se dirigen a la mansión para hacer las fotos.
Como no podía ser de otro modo, las cosas no tardan en complicarse. La amiga de Valentina llama repentinamente y le dice que regresa anticipadamente de sus vacaciones, con lo que sólo tendrán dos horas para hacer las fotos.
Convencida de que su padre ha cambiado, Adri acepta su invitación para pasar la tarde juntos jugando a los bolos. Padre e hija se lo pasan estupendamente y Claudio se va ganando poco a poco su confianza, sobre todo, cuando ignora a uno de sus amigos por estar con su hija.
Desafortunadamente, Adri tiene que ir a trabajar y se marcha de la bolera. Sin embargo, a mitad de camino, Adriana cambia de opinión. La joven llama a Be para que la cubra en el trabajo y regresa la Bolera, donde descubrirá con estupor que su padre se ha quitado la escayola y está acompañado de las mismas malas compañías de siempre.