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Miguel, testigo del crimen de Vigo: "El jurado no me creyó... será porque soy gay"

Ha sido una de las sentencias más sorprendentes de la justicia española. Jacobo reconoció haber asesinado a Julios e Isaac, dos homosexuales, de decenas de puñaladas, pero "en defensa propia" porque entendió que le iban a violar. El jurado, que llegó a derramar lágrimas al escuchar su testimonio, le absolvió, aunque sí le condenó por prender fuego a la casa. Lo hizo para eliminar pruebas y fingir un robo.
Al día siguiente de perpetrar el asesinato, Jacobo llamó a su amigo Miguel, posiblemente para mantener relaciones. En un momento dado, viendo la tele en su casa, apareció la noticia del crimen en un telediario. Según cuenta Miguel, Jacobo se derrumbó y reconoció que había sido él:
"Me contó una historia de que había estado toda la noche de fiesta y luego tuvo relaciones con uno. Después se fue a otra habitación, vino 'el negro' -él le llamó así- a ver si quería tener relaciones con él, entonces reprodujo las mismas palabras de su declaración, eso de 'a ese mierda lo voy a tirar por la ventana'. Dijo 'me puso un cuchillo en el cuello y al quitárselo me corté y me volví loco, entonces lo cogí y se lo endiñé'".
El supuesto conato de violación
La clave del caso es si le intentaron violar o no con un cuchillo. Miguel no está seguro de si esas dos personas serían capaces o no de forzar a un tercero: "no los conozco, y no sé, Isaac es imposible que lo hiciera; Julius era más corpulento y habría que analizar muchos detalles. Yo en un principio me lo creí. Me siento responsable por eso, porque es lo que me preguntó la defensa y eso contesté. Luego conocí los detalles del caso y ya no lo vi así".
La confesión
Los detalles del caso se pueden adivinar por la confesión policial de Jacobo. 'Rojo y Negro' ha tendio acceso en exclusiva:
"Me fui a dormir solo a una habitación de la casa de Al Dani. Pasada una hora me vino a vuscar el brasileño y me dijo que me fuese a la habitación con él y Al Dani. Le dije que se fuese a la mierda, que lo iba a tirar por la ventana. A los cinco o diez minutos volvió con un cuchillo en mano y me dijo: "Vas a ver si vienes ahora".
Salté de la cama y le quité el cuchillo, empezamos a forcejear. Conseguí quitarle el cuchillo y sin pensarlo le di una puñalada... creo que en el cuello. Seguimos forcejeando. En ese momento llegó Al Dani gritando: 'cabrón'. Me defendí dándole varias puñaladas en todo el cuerpo. El brasileño se levantó del suelo tambaleándose y se dirigió hacia mí. Le degollé y le di varias puñaladas más.
Después lo arrastré hasta el salón para dejarlo encerrado por si se volvía a levantar. Pero me lo pensé mejor y le até. Le dejé tendido en el suelo boca abajo y maniatado. Al Dani se había arrastrado hasta una habitación y encerrado en ella. Ahí estaban mi teléfono móvil y mis fagas de sol. Le di una patada a la puerta del cuarto y ésta se rompió por la mitad. Cuando entré Al Dani estaba tirado en el suelo y volví a apuñalarle aunque ya no se movía".
Doble vida
Jacobo era dos personas completamente distintas. A diario, un padre de familia; los fines de semana, sin embargo, se entregaba a un mundo oscuro de drogas y sexo homosexual.
Según Miguel: "Tenía novia e hijo. Llevaba una vida aparte, le gustaba mucho experimentar, se metía todo tipo de sustancias. Pero nunca aceptó su sexualidad. Jamás.Eera un chico introvertido, que está retraído en si mismo. Siempre se mantenía al margen de todo, nunca hacía declaraciones sobre nadie. Pero cuando se quedaba a solas con uno, él llevaba la iniciativa"
Homosexual reprimido
El psiquiatra Miguel Gaona ha explicado en 'Rojo y Negro' cómo es la personalidad de este tipo de perfil psicológico:
"Hoy en día, en nuestra sociedad, la homosexualidad sigue sin estar aceptada y quienes llevan una doble vida ene ste sentido viven en un conflicto interno constante: es la homosexualidad egodistónica. . Una parte de la persona reconoce su homosexualidad y la otra sufre de una manera tremenda, que se expresa de manera intermitente
Es curioso, pero en ocasiones las personas que son profundamente homófobas, lo que reconocen dentro de sí es una personalidad homosexual y lo que sienten es una violencia desmedida, desproporcionada, en ciertos momentos contra otra persona homosexual. Lo que hacen es destruir lo que ellos mismo odian".
No hay 'legítima defensa' posible
Por otro lado, Manuel Maza, abogado penalista, ha analizado para 'Rojo y Negro' las características del crimen que impiden que, a su juicio, se pueda alegar legítima defensa. Esta figura jurídica exige tres requisitos: agresión injusta y legítima, que yo no haya provocado previamente al que me agrede y la proporcionalidad del medio que yo utilizo para defenderme, es decir, no me puedo defender de un puñetazo con una pistola.
En el caso, lo que hay es que Jacobo se nota un odio especial, una forma de actuar que busca el sufrimiento innecesario ¿cómo puede defenderse dando decenas de puñaladas? Eso es excesivo. Además, también es difícil alegar miedo insuperable a ser violado. Eso supone una enajenación, estar fuera de sí, pero él incendia la casa y se lleva un maletín con las cosas de valor para simular un robo. Una conducta fría incompatible con la enajenación.