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Richard, el ayudante de Benito

Benito saca su lado más oculto y muestra sus dotes como jefe a Richard, a quien no duda en explicar cuál es su nueva posición en la campaña de Ducci. Mientras, a Adri no le gusta el futuro que le espera al lado de Diego, por lo que surgen nuevas dudas en la mente de la mensajera.
La noticia de que su padre emigra a Brasil deja a Adri bastante trastabillada. La forma que Diego elige de levantarle el ánimo es, cuanto menos, chocante: confundiendo seguridad con ataduras, le ofrece embarcarse en un hipotecón estándar a cuarenta años. Ella no tarda en descubrir que ésa no es ni de lejos la vida que quiere vivir, por mucho que a Diego le ilusione...
Chali, por su parte, comprueba cómo la competitiva Mariola se transforma de compañera de trabajo en encarnizada rival. Para colmo, por reajustes en la empresa, tienen que pelear por un único puesto de vendedora. Además, hay otro frente abierto, aunque ella misma lo ignore: Claudio quiere despedirse de ella "como dios manda"...
En cuanto a Be, sigue porfiando en su investigación personal del 'Caso Kaussman', sin saber que una de las pocas personas en quien confía, César, es en realidad un 'topo' al servicio de Ángel.
Y finalmente el gran Richard de Castro, enfrentado al mayor ultraje de toda su carrera: no sólo le adjudican la campaña Pucci a Benito, sino que pretenden que él sea su asistente. Herido en su orgullo, intenta hacerse con el control de la sesión de fotos, pero el ex becario, espoleado por la astuta Noelia, empieza a creer en sí mismo y reacciona del modo más inesperado.