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Sexo a los 40 - 50: La rutina que acaba con la pasión

 
¿Qué pasa tras diez años de matrimonio? ¿Es todo como el primer día? La monotonía hace de la convivencia un auténtico infierno para la pareja, una rutina que se adentra en la vida sexual haciendo desaparecer por completo la pasión. El príncipe se convierte en sapo, la gravedad es visible en el cuerpo y el sexo casi se olvida...
Clímax de pega
Más de diez años de matrimonio acaban con la creatividad de la pareja en muchas ocasiones y el sexo se convierte en una parte más de la rutina. Muchos acusan a su pareja de fingir el orgasmo e incluso se echa en cara que han de hacerlo mejor como les ocurre a Marina y Roberto. Él casi nunca quiere pero su mujer se niega rotundamente y cuando él lo intenta ella finge descaradamente sus orgasmos. Se producen así situaciones verdaderamente esperpénticas, Roberto le sugiere a su mujer "Marina, esta noche te hago lo que quieras..." y la respuesta de su mujer es tajante: "Pues cuélgame los cuadritos del pasillo". 
Cada uno conoce lo mejor y lo peor del otro pero, en lugar de mantener la pasión, provoca el desagrado más rotundo, en palabras de Roberto "cuando gimes haciendo el amor parece que estás hichando una colchoneta". Ella no se queda atrás "la sonrisilla que se te pone después de hacerlo da asco".
De príncipe a sapo
La mirada sobre el otro, cambia. Lo que antes era un bello lunar, se ve ahora como una desagradable verruga. Ese hombre atractivo que encandilaba a las mujeres con sólo una mirada se ha convertido en un no tan apuesto hombre conformista y poco seductor que pasa más tiempo frente al televisor que sonriendo a su ya más que conocida mujer. En definitiva, el príncipe se convirtió en sapo, pero es que él tampoco ve a la dulce chica de la que se enamoró en su juventud sino a la mujer que le hace un poco más difícil la existencia.
La fuerza de la gravedad
El tiempo baja todas las cosas y es que la fuerza de la gravedad tiene graves consecuencias. Ya no se gustan, aunque no lo reconocen. Como Marina que, ofuscada ante las miradas de su marido, exclama "¡Tengo los pechos como rocas!" pero él no es de la misma opinión. Con el paso de los años, la vida va llegando a su ecuador y, en muchas ocasiones, se tiene la sensación de estar perdiendo el tiempo, en palabras de Marina "estoy perdiendo los mejores años de mi vida".
Expectativas desmesuradas
Para escapar de esta espiral de monotonía, surgen los sueños, las aspiraciones... pero éstas son cada vez más irrealizables, Roberto sueña con Nicole Kiman porque "me gustan las rubias altas con mirada lasciva" y Marina no comprende qué tiene la actriz que ella no pueda darle a su marido. Pero ella también tiene sus expectativas, si el que durmiera al otro lado de la cama fuera otro, "si me levantara y me encontrara a Tom Cruise..."
Los matrimonios sencillamente se aburren de hacer lo que llevan practicando más de diez años y en más de una ocasión intentan innovar de alguna manera pero no todos son muy receptivos como Roberto a quien su mujer le exige "si quieres tema, aprende a 'centrifugar'".
Orgasm... goool...
"Estoy dormido", "me duele la cabeza", "estoy femenina"... cada vez el repertorio de excusas para evitar una noche de pasión son más repetidas pero, sin duda, la que muchas mujeres no soportan es el deporte nacional, el fútbol, cómo sus maridos las convierten en las mujeres invisibles cuando se colocan frente el telvisor ante un buen partido de fútbol.
Calentón... ¿reproductivo?
Pero en ciertas ocasiones eso sí, muy escasas, a uno de los dos le apetece... aunque nunca sea correspondido. Marina incluso considera la excitación de su marido como una tarea del hogar más: "¿insinuas que soy tu chacha? ¡pues a partir de ahora cuando quieras tal.. te lo haces tú solito!"
Rutina, pérdida de la excitación, fantasías... poco a poco hacen sin duda desaparecer la pasión.