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"Vengo para quedarme"

La madre de Miguel ha llegado a casa para quedarse. Está saliendo con el padre de Sonia a pesar de que odia a su nuera y se instalará para tomar decisiones sobre su vida y la de su hijo.
Todos esperamos horrorizados la temida llegada de la suegra. Bien porque ha decidido dejar a su marido, abandonar el pueblo o simplemente quiere hacernos una visita de ''cortesía" y, de paso, echar un ojo sobre la vida de sus hijos y, sobre todo, de los yernos o nueras.
En el caso de Miguel, su madre se instala en casa para tomar una difícil decisión. Eufemia se ha enamorado del padre de Sonia y éste quiere casarse y tener hijos con ella. Sin embargo, ella no está muy convencida y se traslada a casa de su hijo “para reflexionar. Debemos tener un gen defectuoso, tú enamorado de la hija y yo del padre”.
Y una madre, es una madre e intentará poner orden en la vida de su hijo. Una rutina que se le antoja pésima para el talento de su hijo ya que considera a Sonia como “una lagarta que vale menos que el palo de una escoba”.
Eufenia no intentará solucionar sus problemas sino los de su hijo. Tras enterarse del pequeño affair que la ejecutiva tuvo con Ramón, intentará que sea el mejor amigo de su hijo el que la libre de la agresiva ejecutiva. Y parece que Ramón está dispuesto a aceptar el reto pero…¿lo conseguirá?
La suegra de Roberto, ‘el león’
En el caso de Marina y Roberto, la madre de ésta ha sufrido un corte de gas por lo que decide instalarse en casa de su hija. Para Roberto no es más que una tortura ya que su suegra ha distribuido su ropa interior por la casa, “no se ducha ni con agua fría ni con caliente y ronca como un orangután”.
Por supuesto, ella se ha convertido en motivo de discusión entre la pareja. Para Marina, su madre “está en su casa y puede hacer lo que quiera”. En cambio, Roberto opina que, si está en su casa “bien podría pagar la hipoteca”.