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Un asesino cegado por sus mentiras

Serafín Cervadilla, condenado a 30 años de cárcel pro la muerte de su novia Marina RuizTELECINCO.ES
A pesar de las pruebas que le incriminaban, Serafín  Cervilla no ha confesado en ningún momento. De hecho, está convencido de que es inocente y de que se ha convertido en la cabeza de turco de unos policías, a su ojos incompetentes. Sus psicólogos, sin embargo, explican que lleva tanto tiempo negándodlo que ya se ha creído sus propias mentiras.
P. ¿Habría alguna posibilidad de que en la cama, o donde fuera, le pudieras haber hecho ese mordisco?
R. Yo no soy partidario de hacer esas tonterías. Si a mí no me gustaba que me mordieran, ¿cómo se lo iba a hacer yo a ella?
P. ¿Qué hicisteis la noche anterior a a muerte de Marina? R. El día anterior habíamos ido a celebrar el día de los enamorados con la hermana y el novio. Y por al noche habíamos ido a dormir a casa como siempre, y ella se levantó a trabajar como siempre y yo me levanté a trabajar como siemrpe y ya está.
P. ¿Cómo reaccionas cuando conoces la muerte de Marina?
 
R. Me quedé en blanco, me quedé parado, no me lo creía. ¿Cómo podía ser eso? Hata que me enseñaron una fotocopia del carné de identidad y vinieron ellos a hablar conmigo. Que no me lo creía.
 
P. Dice la policía que, durante la manifestación, tú cambias de dirección y pasas por el sitio donde ellos creen que ocurrió el asesino, sin darte cuenta.
R. Eso es mentira. Se hizo simbólicamente. Nadie sabíamos dónde había pasado ni nada. Lo hacen para hacer más alarma social y meter más cizaña.
Como yo no he hecho nada no tengo que venirme abajo, ni ahora ni nunca.
 
P. ¿Tú crees que simplemente la policía te tenía en el ojo de mira?
R. Claro, como yo era el novio... Cuando pasa una cosa de estas siempre es el novio o alguien allegado y ya está, así se cierran estas cosas.
 
P. En referencia al sospechoso de Hospitalet de Llobregat, novio de la dueña del coche del que fue sustraída la barra con la que mataron a Marina.
R. Le preguntan si había pasado por Cervera, él dice que no lo conocía y dos dias antes le habían visto en un club de alterne. Si no conocían a la familia de la víctima, y dos días antes había cenado con la hermana de la víctima. Él mismo se contradice en todo.
 
P. En referencia a una presuntas amenazas que recibió Marina días antes de su muerte.
R. Dos o tres días antes de cuando ocurrieron los hechos se ve que un matrimonio en un bar le amenzaó de muerte con que no iba a ir más trabajar. Ella tenía como miedo, estaba tensa. Por nada se enfadaba.
 
P. ¿Qué pensaste cuando te dijeron que el mordisco había sido hecho por alguien con prótesis dental?
R. Me quedé parado cuando lo dijo la directora y se lo pasaron por el forro.
 
P. ¿Cómo aguantas?
R. Aguanto prácticamente por mi madre, por mis hermanos, porque cuanto más me chafan los mossos d'escuadra, más me levanto, hasta que salga a la luz el que lo hizo, yo que sé. Lo único que quiero es que el que lo ha hecho, que lo pague.
 
P. ¿Qué opinas de que los informes psiquiátricos digan que te has creído tus propias mentiras al negar la autoría del asesinato?
R: Pues, no lo sé. ¿Cómo voy a creer yo mis propias mentiras, de verdad?
 
P. ¿Echas de menos a Marina?
R. Sí, la hecho de menos, pero por otro lado te vas enterando poco a poco de que era una pieza de cuidado pero yo la quería y me daba igual que fuera como fuera. Si estaba con ella y me ajunté con ella era porque la quería, ¿no? Pero bueno, eso no quieta que se le quite la vida a una persona sólo porque la quieras, ¿no?
 
El perfil de un asesino pasional
Vicente Garrido, psicólogo criminalista no duda a la hora de afirmar que el asesino de Marina Ruiz tenía que ser una persona allegada, que la conocía bien y que se sentía con derecho a poseerla. "El deseo de destruirla, esa mordedura en el pecho, es personal e íntimo. No hay nada más cercano a la fisiología del asesino que un mordisco, donde la cabeza del asesino se une con el sufrimiento de la víctima". Además, la brutalidad del crimen evidencia que había planeado vengarse de la humillación que supone una novia que le rechaza, que no se pliega a sus sentimientos y tal vez, se siente ultrajado al escuchar de su boca palabras como 'sí, folla mejor que tú, y qué pasa". Sin duda, una frialdad que corroboró al organizar una campaña mediática para encontrar al sesino cuando este se hallaba en su interior.