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Un asesino en serie con pasaporte legal

Gilberto ChambaTELECINCO.ES
Isabel Bascuñana tiene 21 años y estudia derecho en la Universidad de Lleida. Después de acabar las clases, llama por teléfono a su madre para decirle que pasará por el bar a comprar un bocadillo antes de volver a casa. Pero nunca volverá.
Su coche aparece aparcado correctamente en una calle del barrio leridano de La Bordeta un día después de que sus padres denunciaran su desaparición. Dentro del maletero encuentran su cuerpo en posición fetal. Las primeras conclusiones de la policía ya hablan de asesinato y de agresión sexual.
El cadáver está tapado con una bolsa grande de basura negra y a simple vista los agentes se dan cuenta de que ese no ha sido el escenario donde han ocurrido los hechos porque no hay restos de sangre. Tras analizar el coche, la policía halla huellas en dicha bolsa, una prueba bastante relevante ya que es un tipo de bolsa que sólo se vende a empresas especializadas de limpieza, entre las que se encuentra el centro lúdico donde Isabel aparcaba su coche.
De esta forma la policía decide recoger huellas de posibles sospechosos entre los que se encuentra el vigilante del parking del centro lúdico, Gilberto Chamba, porque debió ser una de las ultimas personas que vio con vida a Isabel. Los análisis son claros, ambas huellas coinciden.
Y aquí es cuando se destapa el pasado oscuro de Chamba. Un periodista ecuatoriano le reconoce tras ver una foto suya publicada en un periódico. El vigilante resulta ser un 'asesino en serie' ya juzgado en Ecuador.
El monstruo de Machala
"Fue tan sencillo como ir a Google, poner el nombre de este señor, poner Machala, y allí encuentro la lista de las ochos mujeres que Gilberto que había matado en Ecuador cuando trabajaba como taxista", comenta Xavier Ricou, periodista.
Gilberto fue detenido en 1993 acusado del asesinato y la violación de ocho mujeres. El monstruo de Machala había aprovechado su trabajo como taxista para asaltar a jóvenes estudiantes y solas.  Chamba es condenado en Ecuador a dieciséis años de cárcel de los que sólo cumple ocho por buena conducta. 
Error judicial
Tras quedar en libertad, Chamba consigue salir de su país a pesar de sus crímenes con su certificado de antecedentes penales limpio porque ya ha cumplido toda la condena. Ni siquiera consta su estancia en prision.1
"¿Cómo alguien con tantos asesinatos detrás puedo entrar en España y legalizarse por arraigo?, ¿y que además lo hubiera podido hacer saltándose casi todos los trámites legales?", dice el abogado de la familia Bascuñana, Francesc Sopena.
Una teoría inverosímil
Casi dos años después, Gilberto declara ante el tribunal que lo juzga. El ecuatoriano mantiene su inocencia pero no tiene coartada y lanza una teoría de que hay personas que le quieren mal y de ahí que apareciera su semen en el cuerpo de la victima. Afirma que tuvo una relación con una chica colombiana que se guardó el preservativo con su semen para introducirlo en el cuerpo de Isabel e inculparlo del crimen.
La teoria de Chamba no convence al Tribunal porque las pruebas cientificas no pueden ser mas contundentes. La Audiencia Provincial le condena a un total de cuarenta y cinco años de prision, la mayoria por la violación y el asesinato de Isabel.
A pesar de que la entrada en España del ecuatoriano no es legal, el caso abre el debate sobre si el control internacional de asesinos que hayan cumplido condena debería ser mucho más estricto.
"¿Cómo es posible de que esta bestia haya llegado aquí?.  ¿Y qué otra vez lo estén juzgando aquí por lo mismo después de ocho muertes?. ¿Quién ha consentido que llegue este individuo aquí?", dice el padre de Isabel, Vicente Bascuñana.