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"¿Os besáis o no?"

Toda una vida juntos y nunca se han escondido. Como el propio Lucas reconoce "tu familia lo ve venir, aunque no se lo hayas dicho. Además hay que ser honestos y haciendo las las cosas con naturalidad no tienes problemas". Recuerda que hace 20 años las cosas no eran como ahora, pero él ha estado muy apoyado por su entorno y sus amigos.
Lucas y Faly nunca se habían planteado casarse, pero Daniel cambió sus vidas y con ello sus prioridades. Como ellos mismos nos cuentan "aunque llevamos 19 años juntos entre nuestros planes no estaba el casarnos, pero lo primero era el niño".  La pareja tenía en acogida permanente al pequeño Daniel y la ley aprobada en 2005, les facilitaba la adopción del niño.
Nada más entrar en vigor la ley se pusieron manos a la obra, lo que más les importaba era poder adoptar legalmente a su hijo Daniel y no lo dudaron "al ofrecernos la posibilidad de que fuera nuestro, se nos abrió el mundo. Nos dijeron un lunes que si contraíamos matrimonio el proceso de adopción se aceleraría y para ese mismo viernes ya estábamos casados"
Todo fue muy rápido y apenas tuvieron tiempo de preparar nada. Sin embargo, no fue fácil y les surgieron algunos pequeños problemas "el más importante fue que en nuestra localidad, Algeciras, había una larga lista de espera para casarse por lo que nos tuvimos que ir a Tarifa en donde había un hueco".
No importaba, la motivación para contraer matrimonio era más importante que cualquier pequeño contratiempo que se interpusiera en su camino. La pareja contó con el apoyo de todos y recuerdan como "todos nuestros familiares y amigos vinieron y nos ayudaron a organizar todo muy rápido". Pese a que la boda fue planeada de la noche a la mañana, ellos no lo dudan "la boda fue perfecta y un gran éxito". 
Les casó un juez ya entrado en años, quien se volvió complice en el amor de la pareja. La ceremonia fue emocionante, pero también tuvieron cabida las anécdotas divertidas. Lucas y Faly estaban tan emocionados que olvidaron besarse y recuerdan con especial cariño una frase que les dijo el juez: "¿os besáis o no?"
Daniel tiene ahora 5 años y en palabras del propio Lucas "es lo mejor que me ha pasado en la vida". El pequeño, que tiene sindrome de down es un niño feliz y que lleva una vida normal. "Al mes de llegar a casa le apuntamos a la guardería y después al colegio. Los demás niños no tienen ningún problema". Lucas nos cuenta que "dentro del colegio hay muy buen rollo, que la gente, a pesar de que el enclave no es el más idóneo, a priori, la gente ha sido muy comprensiva".
Las actividades de su hijo son muy importantes para ellos. "Participamos en todas las actividades del colegio. Que hay que contar cuentos, voy allí, que hay que tirarse con los niños en el suelo, pues me tiro".  La naturalidad que transmiten es el caldo de cultivo idóneo para que los compañero de Dani vean con la mayor naturalidad posible que su "amiguito" tenga dos papás, además de la comprensión del resto de padres, porque al fin y al cabo "los niños son reflejo de sus padres".