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En bici por África

Trenes, autobuses, taxis comunes... Son los medios más utilizados por los turistas pero, cada vez son más los que eligen la bici para recorrer Túnez, un pequeño país africano lleno de lugares que descubrir. 
 
Según la oficina de turismo del país en Madrid, existen diversos medios de transporte para recorrerlo, las bicicletas son una oferta cada vez más demandada.
 
¿Dónde podemos conseguirlas?
 
Hay múltiples lugares. El cicloturismo aún no está muy extendido por lo que las rutas recorren únicamente el interior de cada ciudad. Son sobre todo hoteles y empresas privadas distribuidas en cada rincón del país los que ofertan bicis y motocicletas a los turistas.
 
Por otro lado, según el Director de la Oficina de Túnez en Madrid, Isaam Kheriddine, se intenta promocionar el turismo ecológico a través de excursiones, senderismo, equitación...
 
 
La ruta a pedales
 
En la oficina de turismo aluden a las condiciones físicas de cada turista para determinar qué ruta seguir. Si gozamos de una buena forma física, podemos comenzar en la capital, recorriendo sus calles, el zoco y disfrutando de las panorámicas vistas de la ciudad.
 
Emprendemos camino por la ruta de la costa mediterránea hasta la ciudad de Cartago, una de las más famosas. Pero las ciudades turísticas por excelencia son enclaves de la costa como Hammamet, conocida por la gran cantidad de jazmín, donde visitar la medina de Yasmine Hammamet o la Necrópolis de Pupput.
 
A muy pocos kilómetros nos encontramos con otro de los destinos más visitados, Nabeul, ciudad turística por excelencia donde, a bordo de nuestras bicis podremos recorrer cada lugar, mezclarnos con sus gentes, visitar sus teterías o admirar sus cerámicas.
 
Con Nabeul despedimos el recorrido turístico para desplazarnos hasta Kerkennah. Subimos en un ferry hasta esta zona virgen ubicada a menos de dos horas de la costa tunecina. Un lugar paradisíaco con muchas peculiaridades.
 
Debido a su particular vegetación, Kerkennah es un enclave idóneo para recorrer en bicicleta donde además podremos disfrutar de una preciosa arqueología. Además, es el único sitio donde el mar pertenece a los vecinos. Está dividido físicamente en parcelas donde sus dueños pescan, un juego de mareas.
 
Y del mar, al Sáhara. Pedaleando recorremos oasis y dunas disfrutando del maravilloso paisaje que nos ofrecen sus puestas de sol.