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Todo lo que buscas está en Berlín

Cada rincón de la ciudad tiene algo especialtelecinco.es
Berlín es una ciudad tan inmensa y con tantas cosas interesantes en cada punta que con una sola ruta es imposible abarcarlas todas, pero para empezar y propondría recorrer el centro desde la parte moderna a la más antigua. Comenzamos en Kufürsterdam (conocida como Ku'dam) corresponde a la parte del antiguo Berlín occidental, es el centro 'creado' tras quedar el casco histórico en la parte soviética tras la partición, aquí se entremezclan los edificios y tiendas contemporáneos con otros apenas restaurados desde la II guerra Mundial.
De allí nos encaminamos a Postdamer Platz, la plaza que atravesaba el muro de Berlín y que fue arrasada durante la guerra, por eso después de 1989 fue reconstruido por los arquitectos contemporáneos más importantes del momento, la plaza alberga el Sony Center, donde tiene lugar cada año la Berlinale y fragmentos del muro, además si bajamos la vista al suele se puede ver una línea ancha en el suelo que marca a lo largo de la cuidad el recorrido que hacía el muro.
Antes de ir a la mítica puerta de Brandemburgo es imprescindible pasar por el laberinto de cemento que forma el monumento en memoria del holocausto, cerca de allí a orillas del río Spree el parlamento (Reichstag) se impone con su impresionante cúpula transparente, diseño del arquitecto Norman Foster. Nos encontramos cerca del antiguo Berlín soviético pero antes es importante recorrer el Tiergarten, el pulmón de Berlín, un parque que más bien parece un bosque en medio de la ciudad. Tras disfrutar de este pedazo de naturaleza llegamos a la isla de los museos, un trozo de tierra en medio del río donde se concentran algunos de los museos más importantes de la ciudad, como el de Pergamon, además de la catedral. Abandonamos la isla y llegamos a Alexander Platz (llamada Alex coloquialmente), el corazón de lo que era la parte soviética y un punto de encuentro para los berlineses, allí está la iglesia más antigua de la ciudad y el ayuntamiento rojo (llamado así por el color de su fachada, supuestamente). En las inmediaciones se encuentra el turístico Nikolai Viertel, un reducto de calles estrechas con aspecto de pequeño pueblecito cuyos edificios fueron de los pocos que se conservaron tras la II Guerra Mundial. Ya a última hora de la tarde sería una buena idea dirigirse hacia Rosa Luxemburg Platz o Hackeschemarkt, muy cerca de Alexander Platz y con multitud de bares en los que comenzar la noche.
 
Como primera toma de contacto es una de las rutas más completas que se pueden hacer, pero si disponemos de otro día, otra ruta interesante sería comenzar en el barrio de Kreuzberg, la zona turca, donde podemos visitar el museo judío y subir por Friedrichstrasse, hacer la foto de rigor en el Checkpoint Charly, uno de los puntos más plagados de turistas de la ciudad y que reproduce al frontera entre la parte americana y soviética de la ciudad. Tras sentarnos un rato en Gendarmen Markt, la plaza donde esta el conservatorio de música y la llamada catedral francesa, nos dirigimos a Oranienburgerstrasse, la calle ideal para tomar un buen cóctel, visitar la sinagoga y por supuesto el Tacheless Museum, una casa Okupa ahora protegida por el gobierno alemán, donde te puedes encontrar talleres y exposiciones de arte alternativo, cine independiente y un bar durante la noche, todo ello gratis (excepto lo que tomes en el bar claro), se caracterizan por ir contra o al menos al margen de lo convencional, como ejemplo, yo en una de las salas me encontré una exposición de clítoris.
 
Si aun tenemos más días las afueras son igualmente interesantes, Prenzlauer, el barrio de estudiantes instala los domingos en el Mauer Park un enorme mercadillo, también el barrio de Schöneberg, al sur de la ciudad merece la pena y por supuesto el palacio de Charlotenburg. 
 
¿Dónde ir?

Para salir de noche, los bares de rosa Luxemburg platz, Hackeschemarkt o Oranienburgerstrasse, en cuanto a discotecas, una barata y con varios estilos de música es Frietz dentro de un edificio aparentemente en ruinas, probablemente resultado de los bombardeos de la II guerra mundial. Para cualquier hora el Am/Pm en hackeschemarkt un bar-discoteca abierto las 24 horas del día. También son muy típicos en Berlín los beach-bar, bares en los que echan arena en el suelo e incluso a veces colocan hamacas, porque en Berlín todo es imaginación, si no tienen playa pues se la inventan.
Wilhem Kirche, una iglesia en Kufürsterdam en ruinas tras haber sido bombardeada en la guerra al lado de su versión moderna, un poligono geométrico justo al lado de lo que queda de la antigua. Todo un símbolo de la ciudad de los contrastes
 
¿Qué comer?
 
Las típicas currywurst, salchicha blanca alemana con una salsa elaborada básicamente de keptchup y curry, lo mejor es comprarla en los puestos callejeros (como dato diré que es perfecto para el final de la noche, remedio antiresaca!) Los kebab están riquísimos debido a la gran cantidad de población turca que tiene la ciudad, pero si lo que queremos es sentarnos en una mesa con cuchillo y tenedor los schnitzels son unos filetes empanados muy típicos en alemania. De postre... cualquier cosa todos están especialmente buenos.
Para beber, no hay duda, cerveza, las hay de infinidad de tipos pero una de las más características de Berlín, o al menos la mas llamativa, es la berliner weisser, la hay de frambuesa o de hierbas aromáticas, es cerveza de trigo con sirope y se bebe por una pajita, es perfecta para los menos amigos de la cerveza ya que es tan dulce que se podría considerar un refresco.¨

Otras cosillas de la ciudad
 
Sobre el muro, lo más interesante creo que es lo que ya he dicho al principio de la linea en el suelo que marca su recorrido, por la ciudad hay varios fragmentos ademas de los que venden como souvenir, pero a mi personalmente me gusto más estar pendiente de la línea que aparecía de vez en cuando mientras paseabas. Berlín es una ciudad para descubir por dentro, no es especialmente bonita pero si increíble, interesante, viva y muy alternativa, es muy habitual ir por la calle, encontrar un portal ligeramente descuidado, con grafitis y la pared escarchada, pero al entrar te encuentras con un patio precioso en el que al fondo hay una galería de arte o una terraza estupenda. Tal vez para contrarrestar esa imagen de ciudad aun en construcción que transmite, con tantos contrastes en los edificios y en las calles y los bruscos cambios que encuentras en el paisaje urbano, en Berlín emplean toda su imaginación en cuidar la imagen de sus locales, te pueden trasladar a una playa caribeña, o crear un ambiente punk típicamente berlinés al lado del restaurante más elegante.