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El comisario, en el punto de mira de un peligroso narcotraficante

En esta temporada, Gerardo Castilla se ha visto envuelto en un complicado caso que ha estado a punto de acabar con la vida de Pope y la suya propia. En el episodio titulado 'Idus de marzo' vimo como el comisario caía gravemente herido tras un atentado orquestado por uno de los más acérrimos enemigos de Castilla.
Un francotirador abatió de un disparo al comisario Castilla cuando disfrutaba de una agradable tarde en las carreras de caballos. Fue Pope quien salvó a su superior de una muerte segura al inteceptar en el último momento al asesino.1
 Los hechos se remontan al inicio de la temporada. Pope aparece muerto y Charlie, su inseparable compañero, inicia una cruzada  personal para descubrir quién es el responsable de su muerte. Posteriormente se descubre que en realidad, todo ha sido un ardid para salvar al inspector, que trabajaba como infiltrado en una complicada operación para atrapar a Quiroga, un importante nacrotraficante. El criminal es capaturado en el momento en que planeba asociarse con la mafia napolitana para distribuir la droga por toda Europa. Sin embargo, el "narco", desde la cárcel, tratará por todos los medios vengarse de Castilla.
Tras frustrar el atentado contra el comisario, el propio Pope ha sido acusado del intento de homicidio, algo que él niega tajantemente. Su anterior impliación como infiltrado en el caso Quiroga y las posibles represalias por el asunto de su fingida muerte le señalan como un posible cómplice del atentado.
Después de recuperarse del atentado sufrido en el hipódromo, Castilla ha tomado una importante decisión que sorprende a todos: quiere volver a su antiguo puesto en San Fernando.