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La complicada vida de Julián Muñóz

A vida de Julián Muñoz ha sido como un cuento de hadas sin final feliz. Casado con Maite Zaldívar, el ex alcalde de Marbella lo dejó todo al conocer a la supuesta mujer de su vida, Isabel Pantoja.
De la mano de Jesús Gil llegó al mundo de la política, un arma de doble filo en el que años después acabaría con la ilusión del novio de la tonadillera. El 19 de julio de 2006 fue detenido como consecuencia del Caso Malaya  en su casa de Marbella, donde convivía con Isabel Pantoja, e ingresó en prisión a espera de juicio. Julián Muñoz ha acumulado, sólo en la Audiencia Provincial de Málaga, en torno a un centenar de causas pendientes relacionadas con el ordenamiento urbanístico y el medio ambiente. Se enfrenta a penas que oscilan entre los 18 meses y los dos años de cárcel por cada asunto.

Pero las desventuras para el ex alcalde de Marbella no acabarían aquí. Isabel Pantoja fue detenida el 2 de mayo de 2007 a las 23:00 horas, en el marco del Caso Malaya, acusada de varios delitos contra la hacienda pública y de blanqueo de capitales. La gran mayoría de medios se hicieron eco de la noticia nada más conocerse, ofreciendo incluso avances informativos. A las 9:50 del día siguiente, Isabel Pantoja fue conducida a los juzgados de Marbella, donde 3 horas más tarde empezó a prestar declaración delante del juez Torres. Es la detenida número 98 en relación al citado Caso Malaya, a la que se vincula por su relación sentimental con el ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz. Quedó libre el 3 de mayo de 2007 tras pagar una fianza de 90.000 euros, que más tarde le serían devueltos.
El reencuentro entre la tonadillera y el ex alcalde de Marbella se hizo esperar, y el vis a vis entre la pareja no llegó hasta tres meses después de la separación y muchas especulaciones sobre el asunto. El cruce entre la andaluza y Cachuli, al parecer, ya estaba pactado desde hacía unos 10 o 15 días, produciéndose en un momento en el que no había periodistas en los alrededores de la cárcel de Jaén. Oculta bajo un paraguas negro, al igual que su vestimenta, con gafas de sol que ocultaban  su mirada y gesto serio, abandonó el centro penitenciario en el que se encontraba su pareja.
La segunda visita de la cantante no se hizo esperar menos. Las circunstancias habían cambiado notablemente desde que se encontró con su pareja el pasado 25 de octubre en su primer vis a vis. Si aquella mañana lluviosa Isabel apareció vestida de negro hasta los pies y decidida a mirar a los ojos a su novio tras su detención por la Operación Malaya, ayer el ambiente era muy diferente. Pantoja salió como entró. Con la cabeza bien alta, con su poncho de colorines y sus gafas negras y con el coche esperándole en la puerta y dos guardias civiles que acudieron para evitar aglomeraciones con los medios y curiosos que se fueron acercando una vez se supo que estaba dentro.

Cuando muchos aseguraban que la relación se había roto, Isabel Pantoja nos sorprendió a todos al declarar para una conocida publicación española que Julián y ella seguían juntos. Lo cierto es que la tonadillera no ha vuelto a visitar a 'su chico', algo extraño en una pareja de enamorados.