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Las declaraciones más increíbles de la Obregón

Actriz, guionista, presentadora, bióloga... También amada, admirada, imitada y, últimamente, odiada y polémica. Así es Ana que, como todos los años, se convierte en una de las protagonistas indiscutibles del verano. Sea como sea, siempre encuentra el motivo perfecto para llenar portadas y dar que hablar. Y sus declaraciones, ya sean invenciones o desmentidos de lo que previamente ha provocado ella, también son dignas de noticia.
"Para mí la fama es algo horroroso. En España la prensa rosa persigue mucho a los famosos: yo tengo cuatro coches de paparazzi en la puerta de mi casa todos los días. No puedo hacer una vida normal."
Sin duda, es el sinsentido más destacado de la 'eterna adolescente'. De sus palabras se deduce que le gustaría ser una completa desconocida para todos. Pero durante su estancia en Miami también ha intentado convertirse en la reina de los titulares. ¿Se trata de una contradicción o de una estrategia más para que se hable de ella?
"Cuando aparezco hablando en 'Hola' es porque voy a estrenar una serie o una película."
Parece haber perdido la memoria, ya que afirma no haber vendido nunca una exclusiva sobre su vida privada. Algo que, más que contradictorio, es falso. Cuando dice acudir a las revistas para hablar de trabajo, no se acuerda de entrevistas en las que, precisamente, no se ha promocionado. Y no hay que buscar mucho: en su última aparición en las revistas no paró de criticar a su ex, Darek.
Excelentes relaciones con la realeza
(Sobre Alberto de Mónaco): "Hace poco, en el Festival de Cannes, llegó tarde a una cena e hizo que todo el mundo se cambiara de sitio para poder sentarse a mi lado. Él es divertidísimo, le adoro. Yo he tratado igual a Alberto o al príncipe Rainiero de Mónaco que a un electricista que hace arreglos en mi casa."
Cualquiera que lea esta declaración tomaría a la Obregón por una más de la corte monegasca.Pero no sólo se codea con la élite del pequeño Principado, sino que también mantiene estrechas relaciones con la dinastía británica. Quizás haya decidido explotar su excelente trato con la realeza por el interés que existe en Miami hacia las familias reales europeas. Remata así: "he estado con el príncipe Carlos en su palacio de verano. Todo el mundo es igual."
Cuando se le pregunta por su polémico 'encargo', en el que Jaime Cantizano saldría mal parado, ella niega rotundamente su participación con un "no, para nada." Y, al insistir en que hay numerosas pruebas que la vinculan a supuestas amenazas al presentador, responde convencida: "no, para nada. Soy muy antiviolencia; en España le dieron mil vueltas para rellenar programas; jamás mandaría pegarle a nadie."
Cómo no, los medios vuelven a ser los principales enemigos de Anita. Tal vez para defenderse de los ataques de quienes le han dado a conocer y le han encumbrado a la fama, concluye con un  discutible "la gente me quiere mucho." Algo que, a la luz de un último ránking de los famosos más odiados, no parece muy cierto. Este año ha logrado la medalla de plata de los más repudiados.