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'Donde dije digo, digo Diego'

Risto Mejide acude a la taberna de los Serrano. Tras reconocerle, Choni decide conversar con él para comentarle su participación en el proceso de selección de concursantes de 'Operación Triunfo'.
La mujer apenas puede dar crédito cuando el famoso visitante desprestigia sus dotes como cantante con sus mordaces y sarcásticos comentarios.
La tensión en el establecimiento crece por momentos cuando José Luis, el marido de la agraviada, sale en su defensa. La intervención de Fiti logra impedir que los dos hombres lleguen a las manos y poco después, el publicista es invitado a abandonar la taberna. Tras la conversación con Risto, Choni decide poner punto y final a su carrera artística.
La Justicia llama a las puertas de la familia Serrano para solicitar la participación de Diego en un jurado popular. Lo que en un principio llena de orgullo al patriarca de los Serrano, pronto se convierte en su particular pesadilla tras descubrir el delito que va a juzgar: el hombre sentado en el banquillo es un asesino en serie que degollaba a sus víctimas. El miedo a que el criminal pueda ser absuelto se impone al sentido de la responsabilidad de Diego, que se centrará en encontrar la forma de escabullirse del juicio.
Tras ser expulsado del colegio mayor, Manu le propone a África irse a vivir juntos, pero su novia le recomienda que se aloje unos días en la casa de los Serrano. Diego acoge nuevamente a su sobrino, pero Teté, que sigue enfadada por el engaño de África, y Guille, que ve en Manu un duro rival en la carrera hacia la reconquista de su hermanastra, harán todo lo posible para que se marche de su casa.
Por otra parte, Santiago siente que Lourditas está perdiendo interés por él y decide hacer todo lo posible para ponerse en forma. Persiguiendo su objetivo, Santi convierte a Manu en su entrenador personal para conseguir que su mujer vuelva a encontrarle atractivo.