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La extraña llamada

Be recibe una extraña llamada referente a una nueva pista sobre el robo de las joyas Kaussman. Delante de su hermano -autor intelectual del robo-, un desconocido le asegura que sabe quién encargó el delito. Citan a la reportera en un lugar y a una hora determinados; ¿descubrirá a Ángel y a Alicia?
Tras la intervención de Ángel, que ha llegado en el último momento con la licencia salvadora, el San Pancracio abre sus puertas y la inauguración es todo un éxito. Al hijo de la Echegaray, la idea le cuesta una lógica bronca de su madre, pero él se alegra y se emociona con el agradecimiento de Be. El tierno momento entre los hermanos lo interrumpe una llamada anónima a la redactora: alguien que dice saber quién encargó el robo Kaussman...
En el hospital, Claudio acepta seguir con el plan de Adriana para escapar de la cárcel. Con la ayuda de una silla de ruedas y un disfraz de enfermera, están a punto de lograrlo, pero aparece Diego, que ha atado cabos y está dispuesto a evitar que su mujer haga semejante locura.
Nacho e Isabel siguen sin entenderse. Tras las duras críticas de Isabel (que Nacho es un padre ausente, que ya no es su refugio...), Nacho siente que no puede más y que no quiere volver a pasarlo tan mal como con Bea y Caye.
Y el nuevo personaje, Julia, aleccionada por Reme (le pone como ejemplo a seguir el batallón de mujeres luchadoras de 'Bulevar' y del San Pancracio), se decide a dejar a su marido. Es mucho lo que se le viene encima, pero también es mucho lo que tiene que ganar.