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La familia de Gloria

Gloria, de 43 años, vive con su marido Ramón, de 56, y sus dos hijos, Moncho y Helenca, de 17 y 21 años respectivamente, en un pequeño pueblo oscense de poco más de 200 habitantes: Laluenga.
trabajo en la granja, las rutinas, y las tareas de la casa
Por si no fuera suficiente, Gloria se ocupa de todas las faenas de la casa y sólo recibe la ayuda de su hija en algunas ocasiones. Su marido Ramón y su hijo Moncho tienen clara su filosofía de vida: son hombres y la casa es cosa de mujeres.
Se define como una mujer de pueblo, que se siente abrumada por la agitada y estresante vida de la ciudad.
Y eso que su día a día es un no parar de actividad: trabaja en la granja de cerdos familiar, y su tarea consiste en ocuparse de la maternidad de las cerdas y sus lechones: cortar colmillos, vacunarlos, etc.
Gloria reconoce que no se siente valorada como mujer , pero Ramón, su marido, ya se lo advirtió: es un hombre chapado a la antigua, que necesitaba más una madre que una esposa. Y ése es el papel que Gloria ejerce con su marido. "Cuando Ramón me pidió que me casara con él me dijo que en mí también necesitaba una madre. Yo lo acepté y además me gusta ese papel de esposa, pero también de madre de mi marido", afirma Gloria.
Helenca se está convirtiendo en un clon de su madre y ha asumido que, como mujer que es, tiene que aprender a convertirse en la perfecta esposa del siglo pasado.
Moncho  es el vivo retrato de su padre , y es capaz de no desayunar antes que prepararse él solo el vaso de la leche.
Para Gloria el dinero no es importante puesto que está acostumbrada a vivir con muy poco y aún así es feliz. Además, en cuanto puede, lo poco que tiene lo comparte con los más desfavorecidos y  se compromete con ONGs y con labores humanitarias que para ella es una manera de sentirse rica, "pienso mucho en los demás, y si no me involucro más es porque no tengo más dinero. Me tengo que conformar con dar apoyo emocional y prestar mi casa porque no somos ricos".