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Unas imágenes brutales sin demasiada nitidez

Antonio Fernando Quincoces está en prisión cumpliendo una condena de trece años por la muerte del joven ecuatoriano Wilson Leonidas Pacheco. Ni el día que escuchó la sentencia ni hoy en día, cuatro años después, acepta su condena. En su celda en la prisión de Briñas vive sumido en una profunda depresión. Ha intentado suicidarse dos veces, está pagando muy cara la violencia que muestran estas imágenes tomadas por las cámaras de seguridad del centro lúdico Maremagnum de Barcelona.
Cómo sucedió
 
 
Son las tres y media de la madrugada de un frío 27 de enero de 2002. Es sábado y en el Maremagnum de Barcelona hay mucha gente de fiesta. Según vemos a la derecha de las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, un grupo de ecuatorianos formado por Wilson Pacheco, su hermano, su cuñado y un amigo quieren entrar en la discoteca Caipiriña pero, los porteros les niegan la entrada, le ven demasiado bebidos.
 
De las palabras pasan a las manos y muy pronto a los empujones en los que un portero cae al suelo. En ese momento la cámara gira y quién está en el suelo es Wilson quien a pesar de su metro y medio de estatura se encara con dos vigilantes del Maremagnum mucho más corpulentos que él. Los vigilantes intentan mediar en la pelea y piden a los ecuatorianos que abandonen la zona. Uno de ellos, es Antonio Fernando Quincoces.
 
Las provocaciones continúan y Wilson lanza varios objetos cortantes sobre David Gascó, el otro vigilante que se encontraban allí pero, que en ese momento todavía no tenía su placa. Esa sí, será la provocación que llevará a Wilson a la muerte. David no quiere que se le reconozca ya que cinco años después del incidente se encuentra en libertad tras haber sido retirados todos los cargos contra él. Las imágenes demuestran que no participa en la paliza que se le propina al ecuatoriano.
 
Siete personas entre porteros y vigilantes persiguen a Wilson por una pasarela flotante sobre el mar. Tras propinarle una brutal paliza, en la que Pacheco intento defenderse, llegó a la escena el portero del bar al que quería entrar Wilson, es James Anglada que levanta al ecuatoriano del suelo mientras que Mariano Romero le asesta un último golpe en la cabeza. Finalmente, James arroja al hombre al mar.1
Wilson muere hacía las cuatro de la madrugada y los bomberos de Barcelona no encuentran su cuerpo hasta las once de la mañana. Las imágenes vuelven a ser decisivas en este caso pero, no son suficientemente nítidas como para poner nombre a todos aquellos que participan en el homicidio.
Una fuga con antecedentes
 
La policía acorrala a los sospechosos, les pone el vídeo y estos pican el anzuelo identificándose a ellos mismos  y acusándose unos a otros. Son James Anglada, Mariano Romero y Antonio Fernando Quincoces. 2
 
A James Anglada le conocen en el Maremagnum como el americano y varios clientes le han denunciado antes por agresiones e insultos racistas. James puertorriqueño con pasaporte americano consigue fugarse a Estados Unidos tras la muerte de Wilson Pacheco. La policía dicta una orden de busca y captura internacional contra el principal acusado del caso Maremagnum. Poco tiempo después regresa a España y es detenido en el aeropuerto.
 
Autopsia de Wison Pacheco
 
Aunque parece claro que Wilson no llega a la orilla a causa de la paliza que recibe, los resultados de la autopsia sorprenden a los investigadores. El cadáver muestra fractura de los huesos nasales y erosiones en la mejilla derecha. También se aprecia una contusión de 2cm en el codo derecho, contusiones en el codo izquierdo y contusiones en la rodilla derecha. La prueba de alcoholemia desvela que Wilson Pacheco antes de morir presentaba una embriaguez elevada de 2,3 gramos de alcohol por litro de sangre.
 
La autopsia se repite dos veces ya que ni los forenses ni la familia de Wilson entienden como tras la paliza en el cuerpo de Pacheco no aparecen hematomas. La respuesta se encuentra en la baja temperatura del agua del puerto de Barcelona. Lo que sí encuentran en el cuerpo del fallecido son marchas de anteriores agresiones con arma blanca y perdigones. 
 
Una viuda y dos hijos
 
Wilson Pacheco de 26 años deja en Ecuador a su mujer y a dos hijos de vivían del dinero que él les enviaba de su trabajo como albañil. Ivonne llega seis días después a Barcelona.  Tras la muerte de Wilson el gobierno regulariza la situación de toda su familia en España, se indemniza a la viuda con ochenta mil euros y cada uno de sus hijos con treinta y cinco mil aunque, poco después del juicio Ivonne pierde la custodia de sus hijos por culpa del alcohol. Hasta que los niños cumplan la mayoría de edad estarán al cuidado de su abuela paterna
 
El juicio
 
Las imágenes sirven para condenar a trece años de prisión a James Anglada, Mariano Romero y Antonio Fernando Quincoces por un delito de homicidio.