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Los libros sobre Sarkozy y la Bruni

Se están vertiendo ríos de tinta sobre el romance de la Bruni y Sarkozy. Pero no hay retratos más impenitentes que los libros que les han dedicado: A Carla le atacó la pluma de una mujer despechada. Una enemiga. A Sarko, lo que es peor, le ha dejado en evidencia una amiga. Alguien que afirma incluso quererle.
Hay acontecimientos que van a suceder inexorablemente. Del mismo modo que somos conscientes de que el Rey dejará de ser rey algún día, o de que en verano hará calor, o de que a las cuatro de la mañana será de noche, sabemos que, en algún momento del futuro, Carla Bruni le tendrá que decir a su hijo: "yo me tiré a tu abuelo". Y no será el típico acontecimiento oscurantista de endogamia rural. Al contrario, sucederá en el ámbito más cosmopolita imaginable, la beatiful people francesa.
Todo el lío se debe a un episodio biográfico de Carla Bruni tan literario, tan literario, que está recogido en la novela 'Nada grave' de Justine Lévy. La autora de esta obra era ni más ni menos que la mujer de Raphael Enthoven, el hijo de Jean-Paul Enthoven, ambos ex de la italiana. Simplemente, tuvo un hijo con el hijo de su ex. Le puede pasar a cualquiera.
Sucedió durante unas vacaciones. Entre el placer y el sosiego del descanso, Carla le birló el marido a Justine. La cornamenta pesaba tanto que hasta se intentó quitar la vida. Pero tras sobrevivir al suicidio, prefirió arrancarse la pena y depositarla cuidadosamente en una novela. En 'Nada grave' Carla disfruta de dos apodos, la 'Terminator', por lo voraz, y la 'Mujer biónica' por las operaciones.
En la historia también se pone en boca del alter-ego de la ex modelo sentencias como "Yo no necesito a nadie y a los hombres los castro enseguida". Todo ante el lento babear de Raphael, que tenía que tranquilizar a su mujer: "Pero mi amor, ¡no te vas a poner celosa de mi madrastra!". No daba crédito. Su 'maridito' en celo por una "mujer bella y biónica, con una mirada que mata. Con el rostro inmóvil, como esculpido en cera" ¡y liada con su padre!
Mucha mejor suerte no ha corrido Sarkozy con la semblanza que le ha dedicado Yasmina Reza. La brillante escritora le siguió durante toda la campaña electoral y gozó de algún 'tête à tête' con acaramelado baile incluido. Hija de húngara frente a hijo de húngaro, se forjó una gran amistad, pero la cosecha de parabienes ha resultado más bien raquítica: es un gran demócrata, sincero, comprometido con sus ideas y... poco más.
Lo que abunda en este libro, que se publicará en español dentro de un mes, son más bien rasgos mundanos: 'plouc' (hortera, nuevo rico, en francés), "impaciente, narcisista", "atraído por todo lo que brilla", "vulgaridad desarmante", "comportamiento de niño siempre insatisfecho", "reconocido demagogo", "insoportable, pero enternecedor como un crío de ocho años"...
La anécdota más sonada es la que confirma que el mote de 'bling bling', que le puso el diario 'Liberation' en referencia al tintineo de las cadenas de oro de los raperos para mofarse de su afán de ostentar, no es fruto del azar ni de la mala idea. Durante su convivencia, el presidente le quitó de las manos un periódico a Yasmine. Ella pensó que le había llamado la atención un artículo sobre Irán. Pero no, estaba mirando la publicidad. Al devolvérselo, le dijo: "¿has visto qué Rolex más guapo?". Cuestión de preferencias.
 
  • Una tentación llamada 'Terminator'
  • Napoleón, pero en paleto