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¿Dónde están las llaves?

Hace años lo conocíamos como el sereno, ahora como el portero, el guardián de la seguridad de los vecinos adquiere que, en muchas ocasiones, adquiere otros papeles: el que todo lo sabe, el que difunde los detalles más íntimos, el que no para de molestar a los vecinos…
Al portero se le asignan comúnmente las tareas de mantenimiento y limpieza del edificio pero, en muchas ocasiones, su papel es mucho más importante en el día a día de los habitantes del edificio. Desde su pequeña 'garita' los porteros vigilan quién entra y sale del edificio, a qué hora se van y cuándo vuelven, con quién van y con quién llegan… Su aparentemente inofensiva garita se convierte en refugio y ellos en testigos de la vida de los vecinos.
 
El portero ¿amable?
 
Es aquel que se ofrece a ayudar con las bolsas de la compra, el que no duda en saltar de la cama si a algún vecino se le han olvidado las llaves pero…¿qué quiere a cambio? Parece que su aparente y desinteresada disponibilidad no lo es tanto sino que pretende ganarse un sueldo extra.
 
Este es el caso de Paco. El portero llamó a cada puerta pandereta en mano y cantando improvisados villancicos para así conseguir su 'merecido aguinaldo'. Ninguno de los vecinos accedió a sus peticiones por lo que, cuando los vecinos quedaron encerrados en Nochebuena, el 'amable' portero decidió no acudir en su ayuda.
 
El cotilla
 
Cada vez que llegas a casa atisbas si el portero está o no en su garita, el motivo: sus incómodas preguntas '¿dónde está su marido? Hace mucho tiempo que no le veo' o incluso se atreve con especulaciones '¿quién era aquella mujer con quien vino la pasada noche? La vi salir por la mañana'. 
 
El sobón
 
Salir de casa con una falda un poco más corta de lo habitual o con un bonito escote puede convertirse en un deporte de riesgo. Cuando sales del ascensor sientes cómo sus ojos te repasan de la cabeza a los pies e incluso, mientras avanzas por el pasillo temes su saludo, muchas veces acompañado de un 'ocurrente y embarazoso piropo'.
 
Paco no se queda aquí sino que incluso utiliza la cama de sus vecinos Sonia y Miguel para pasar una noche de loca pasión con Berta, la inseparable amiga de la ejecutiva. Pero Paco no quiere ir de flor en flor, ha caído rendido a sus pies pero ¿querrá ella continuar con su aventura?