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Una marca del asesino

Nada más enterarnos de un asesinato buscamos el móvil del crimen. Queremos saber que ha motivado esa muerte, si ha sido por amor, por odio, por dinero o simplemente porque sí, como es el caso de la muerte de Carlos Javier Robledo, víctima de un juego con el único fin de matar.
Según los resultados de la autopsia, el cuerpo de Carlos Javier refleja la brutalidad de la paliza que acaba con su vida. 
 
Según los resultados de la autopsia, el cuerpo de Carlos Javier refleja la brutalidad de la paliza que acaba con su vida.
 
Sus agresores le reventaron el duodeno a patadas, una herida que por sí sola es mortal. También le destrozaron el testículo derecho y el abdomen. El pecho de Carlos Javier estaba lleno de contusiones, los golpes fueron tan violentos que le provocaron hemorragias en los pulmones y en la traquea.
 
Además, los agresores se ensañaron con la cabeza de la víctima. Le propinan un total de siete patadas que le desfiguran el rostro y que le causan otra hemorragia interna mortal. 
 
Los forenses consideran que uno de estos golpes puede estar la marca del asesino, la marca de su zapato ha quedado impresa en el cráneo de Carlos Javier.