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Las marcas del asesino

Ningún crimen, ni siquiera los más meditados y preparados, es perfecto. Al final, siempre se descubre alguna pista involuntaria que se convierte en hilo del que tirar para descubrir lo que realmente sucedió. Así ha ocurrido en estos tres casos, en los que los criminales intentaron deshacerse de cualquier elemento que los inculpase, pero les faltó cuidado a la hora de eliminar todos los indicios. Además de estos descuidos, cada vez existen más medios que indirectamente acaban delatando a los homicidas.

   

 EL ASESINATO DE MARINA RUIZ

Los datos del caso

La historia de este brutal crimen comienza en febrero de 1999 en la localidad barcelonesa de Cervera. La crueldad con que actúa el asesino no deja indiferente a nadie: el cuerpo de la mujer aparece completamente destrozado por los golpes que Serafín Cervilla propinó golpes a su novia con una barra antirrobo. No sólo le había golpeado en la cabeza, sino que también la penetró anal y vaginalmente con ella. Serafín organiza una manifestación denunciando el crimen de su novia y dificulta que la policía obtenga pruebas.

 

La versión del asesino

Cervilla nunca ha confesado ser culpable del asesinato, sino que se considera víctima de unos policías incompetentes. Mintió durante tanto tiempo, que ha acabado creyéndose sus mentiras. Afirma que él no mordió a su novia Marina y que, el día anterior, celebraron el día de los enamorados como cualquier pareja. Mantiene también que le sorprendió la muerte de la mujer y que, antes de ser asesinada, recibió amenezas de muerte relacionadas con su trabajo. Serafín sigue diciendo que es inocente y que espera que el verdadero criminal, pague por lo hecho. Incluso pone en duda la reputación de la fallecida.

El análisis forense

El cuerpo de Marina fue la pieza clave para inculpar a su novio. A pesar de que se contaba con otras pistas, lo único que arrojó luz sobre el caso fueron algunas lesiones de la joven. El mordisco que aparecía en uno de los pechos de Marina fue realizado antes de que ésta muriera. Por tanto, la mordedura corresponde a su asesino, según la policía. La fotografía de la lesión se corresponde perfectamente con la forma de la dentadura de Serafín.

 

Imágenes inéditas de la escena del crimen

A pesar de que el asesino intentó deshacerse de todas las pruebas que lo pudiesen vincular con el crimen, dejó una huella clave en el cuerpo de su víctima. Después de un exhaustivo cotejo, la policía dedujo que la lesión que presentaba Marina en uno de sus pechos fue realizada poco antes de morir y causada por Serafín Cervilla.

 

EL ASESINATO DE LORENZO SOLVES

Los datos del caso

Un año después, en febrero de 2000, otro extraño crimen sacudía Cataluña. Esta vez en Lleida, se encontraba el cadáver de un anciano completamente desnudo y cubierto con cal viva. El móvil del asesinato fueron motivos económicos. Pilar Vargas, prostituta con la que el fallecido se veía, y Albert Caldero, proxeneta, deseaban extorsionar al anciano para quedarse con todo su dinero. Intentaron eliminar cualquier elemento que los relacionase con el crimen, pero Pilar confesó finalmente, presa del pánico.

Imágenes inéditas del caso  

Un caso sin duda complicado para la policía, que únicamente llegó hasta el final de la investigación cuando encontró el cuerpo de Solves. Y el hallazgo no fue casual: se debió a la confesión que realizó la prostituta de la que el asesinado era cliente. 

 

CASO VILA OLÍMPICA

Los datos del caso

Carlos Javier Robledo era asesinado de la forma más absurda: fruto del macabro juego planeado por otros seis individuos que habían robado una cazadora en una discoteca. El grupo de amigos de la víctima recoge la chaqueta y Carlos es objeto de una brutal paliza, que va más allá de los golpes y llega a la muerte. Se encuentran las huellas de Jesús García Nieves sobre el coche y esto lleva a la identificación de Valentín Moreno y de todos los implicados. El problema: Valentín era menor de edad en el momento del crimen.

 

La autopsia del fallecido

El estudio forense que se le practica al cadáver revela que los delincuentes destrozaron el duodeno de Carlos a patadas, algo que de por sí, ya es mortal. Pero las lesiones no quedan ahí y se trasladan a todo el abdomen, el testículo derecho y a hemorragias en los pulmones y la tráquea. El golpe que uno de los individuos le propinó en la cabeza fue tan fuerte, que la huella del zapato quedó plasmada en el cráneo de la víctima. Otra de las pistas que contribuyeron a las detenciones.
 

Las fotografías relativas al caso

El afán de matar que perseguían los jóvenes asesinos hizo que no reparasen en las pistas que podían dejar en el lugar de los hechos. Un asesinato brutal que dejó el cuerpo de la víctima desfigurado, fruto de un ensañamiento extremo. 

 

    Todos los vídeos sobre las marcas de los asesinos

 
 

LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS CASOS

El asesinato de Marina Ruiz

El asesinato de Carlos Javier