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"No tenía miedo de la Catalín, ni de la policía de Coslada, ni de nadie"

María es rumana y trabaja como prostituta en el polígono industrial de Vicálvaro. Ella fue la primera en denunciar a Carlos M.G. por la protección que ofrecía a los proxenetas que actuaban en el polígono. Recuerda que, como a sus compañeras, les exigía prestar sus “servicios” gratis por el mero hecho de ser policías.
¿Cuándo fue la primera vez que viste a esos policías por el polígono? 
Pues el año pasado, en 2007. Primera vez en abril, cuando he venido yo, cuando me he venido.
O sea, la primera vez que llegaste a Coslada, bueno, al polígono este donde estáis, ¿qué hizo? ¿Llegó con un coche de policía, o…?
Sí, con un coche de policía.
¿Qué os dijeron? ¿Te acuerdas más o menos?
Bueno, me ha dicho…“Hola qué tal, ésta es nueva” y digo “sí” y después pues “yo soy Carlos, el policía de Coslada” y no lo sabía que está amigo con Catalín. Y yo pues “vale”.Y dice “¿qué tal, cómo van las cosas? Digo “pues todo bien”. Y después, cuando pasa un tiempo lo ha visto a Carlos con Catalín, yo no lo sabía quién está Catalín y ha venido y me ha preguntado si lo que me ha dicho “hola chica, y tú sabes que tienes que pagar esa calle” y yo digo “Pues tú quién eres”, y dice “pues yo soy Catalín y él está mi amigo Carlos y tenéis que pagar 150 cada semana.”. Yo como estaba nueva no sabía de lo que estaba hablando digo “pues bueno, voy a pagar”. Y entonces cada semana 150, cada semana se venían, bueno, algún día Catalín, algún día su mujer, ahora como cual tenía tiempo para venir que recoge el dinero. Y tenía un día, semana, un viernes o un lunes, así como el quería que… y cuando lo sabía que ha enterado la policía de eso que estaba pagando la calle, ha cambiado días de la semana, estaba miércoles y sábado, así…
Miércoles y sábado era el día en que venía a pedirte el dinero.
Catalín, ¿Quién es…?
Está chulo de…quería que…se pensaba que esta era su calle, que ha hecho que su mujer está trabajando aquí de mucho tiempo, de casi dos años, no lo sé. Y se había ido primero en esa calle y todas las chicas cualquier día que trabajan aquí tenían que pagar. Catalín no tenía miedo de nadie, que cuando le he dicho “pues yo no te voy a pagar ningún dinero” y él ha dicho “pues por qué no me vas a pagar, si no me pagas no trabajas aquí”. Y digo “pues te voy a poner una denuncia de la policía y vas a ver cómo salen las cosas”. Y él me ha gritado en la cara “pues ya ves que no tengo miedo de policía”. Yo le he preguntado “¿pues por qué?” y él “pues soy amigo con Carlos y Carlos es la mano derecha del jefe, Ginés, cómo se llama, no lo sé, que eso no lo ha visto por aquí el jefe ese. Y después en septiembre 2007 se ha venido que se fue a los dos, Catalín y su mujer a Rumanía porque estaba embarazada y quería 200 euros cada semana. Y entonces le he dicho que no le voy a pagar ningún dinero. Pues ellos como estaban en Rumanía tenían amigas cual trabaja aquí, dos o tres amigas, y esas chicas estaba viniendo para que le paguemos la calle.
¿La mujer se quedó en Rumanía y él volvió?
Sí, y después cuando volvió quería 200 euros cada semana. Y yo no le he dado ningún dinero. Ha venido a la calle, amenazándome con un cuchillo, se ha bajado del coche y yo le he dicho “pues aquí estoy”. Que puedes que le metas en mí, si quieres, el cuchillo.
Cuéntame cómo…¿Te acuerdas del día éste del cuchillo, cómo fue?
Pues se ha venido con un amigo rumano cual estaba muy fuerte y dice “hola, qué tal” y digo “pues bien, trabajo”, dice “¿sabes que semana que viene vas a pagar la calle?” y yo “pues yo te he dicho que no te voy a dar ningún céntimo” y dice…y después me ha…cómo dice que…“me meto algo en tu madre” y no sé qué… Y dice “pues ¿quieres que me bajo del coche y te meto este cuchillo en la cara? Y yo digo “pues sí, bájate”.Y se ha bajado del coche y con el cuchillo en la mano quería que lo mete en mí. Y yo “pues aquí estoy, que no voy a correr ni a la izquierda ni a la derecha. Y yo “pues tú tienes que…” que le he dicho que yo soy mujer y el está hombre, y yo “pues vete a pegarte con un hombre, no con una mujer” y entonces se ha subido en coche y se fue corriendo.
¿Te amenazó con el cuchillo?
Sí, sí…
¿Qué te lo puso, en la cara o cómo fue?
 
Lo tenía en la mano y me ha dicho “¿quieres que te lo meto?” y yo digo “sí, pues no tengo miedo”. Y estaba viniendo siempre con amenazas y después ha venido y cuando le he dicho que no le voy a pagar ningún céntimo se ha venido otro…después de una semana o así se ha venido y dice “pues me pagas 100 euros cada mes, cada semana?” Y yo: “pues no, eso es mucho para mí, yo no puedo trabajar que te pago a ti toda mi vida" (...)
¿Con otras chicas sí que lo consiguió?
Sí, con todas.
¿Con cuántas podía ser?
Pues estaba 13 o 14 chicas y…bueno, que 2 o 3 que digo que no fui con él, pero…con todas.
¿Cómo cuántas veces venía Carlos?
Cada día. Cada día estaba por ahí.
¿Con el coche patrulla?
Sí, de policía.
 
¿Y alguna vez os amenazó con la pistola o algo?
No.
Carlos nunca…
Eso no. Y se ha venido por ahí y estaba ahí amigo con una chica de aquí de esta calle cual estaba siempre con ella gratis. El servicio gratis. Bueno, ella es muy guapa y por eso estaba gustando de ella.
¿Y ellas nunca pensaron en denunciar, el resto de chicas?
Tenían miedo. Un día Catalín ha cogido a una chica de aquí de esta calle con su mujer juntas en coche y dice “pues vamos chica para tomar un café o algo” y esa chica no quería trabajar más aquí, quería irse en un Club y…dice “pues venga, vamos a hablar de un poquito de ese tema de aquí” y dice “pues si no quieres que trabajar aquí, aquí te vamos a dejar y muerta, no viva”. Y entonces esta chica tenía mucho miedo y dice “pues te voy a dar cada semana cuanto quieres, solo déjame en paz”. Y entonces esta chica se fue a un Club para trabajar y ahora se ha venido otra vez…cuando se ha enterado de que ya Catalín está en la cárcel y todo el grupo. 
¿Carlos venía siempre solo?
No, solo con un amigo. Bueno, pues no cada día con siempre ese amigo, un día con uno, otra con otro… y así…
Cuando dices amigos, otros policías, ¿no?
Sí.
¿Y sabes que eran policías porque iban vestidos de policía?
Sí, tenía coche de policía y tenía ahí de eso…cómo se dice... Bueno y sí…como estaba pensado pues… a ver, que ése no está policía pero no puede coger un coche, ropas, insignia, el pistol… No puede coger eso de… y por eso, nada, cuenta que es la policía…
 
¿Y tanto él como el compañero siempre pedían sexo gratis?
Pues el compañero no estaba hablando, solo estaba mirando; él, Carlos siempre estaba hablando, hablando, hablando… Y después, cuando se ha enterado Carlos que ya está le metido la policía con ese Catalín ya se ha venido en la calle para que me dice que si tenemos una problema que le llamamos y que le pedimos el…que él me ayuda en todos los problemas. Y yo le digo “pues no”.Yo le he dicho: “Pues ya vete de aquí que yo no tengo confianza en ti”.Y después se ha enfadado y dice “pues ¿por qué no tienes confianza en mí?”“Porque tú eres amigo de Catalín, pues no tengo… Como yo le estaba pagando a Catalín y Catalín a ti, ya no tengo confianza en ti.” Y le digo “Pues ya vete a otra parte”. 
(...)
¿Y qué suponía para ti? ¿Era por ejemplo el trabajo del día?
Sí, por eso me he enfadado. Tenía que trabajar un día gratis cada mes, cada semana, que le puedo pagar a Catalín.
Es lo que más te enfadaba de todo esto, ¿no?
 
Sí, sí… Algún día yo pues ya no voy a trabajar para nadie.
¿Cómo fuiste tan valiente?
Pues no teniendo miedo ni de Catalín ni de policía de Coslada ni de nadie. Yo voy a seguir adelante o muerta o viva. Y así me fui a poner una denuncia, y luego pues… Cómo va a salir las cosas. 
Y cuéntame cómo fue el día ése que fuisteis al juzgado a reconocer a…¿Te acuerdas del viernes pasado?
Sí, cuando me fui a Policía Nacional de Madrid. Pues tengo aquí un amigo policía cual me ha ayudado mucho. Y me ha llamado y me ha dicho “pues hoy tienes que venir a la Policía Nacional para reconocer a Carlos y a Catalín”. Y me fui con esa amiga cual estaba viviendo yo y estaban ahí otras chicas, todas las chicas de esta calle. Y he entrado, primero fui, cinco chicos y tenía que elegir que le conozco a Carlos. Ha entrado y estaba mucha gente aquí adonde…con ese cristal. Tenía un cristal. Y primero no lo he conocido a Carlos, que estaba muy cambiado, casi no tenía pelo en la cabeza y al final le he conocido de ojos, que tenía ojos muy grandes, pero como estaba él casi durmiendo para que no lo reconocemos, y después a Catalín. Y me ha enseñado otros policías y yo no los conozco… Después le he conocido a Catalín. A Catalín le he conocido muy rápido, he entrado en la puerta y he dicho “número 4”. Ése, no puedo olvidar su cara.
Y en cambio con Carlos ¿cómo fue? Estuviste mirando ¿no? y…
Sí, tenía gafas de sol y digo “pues no conozco a ningún chico”.Y después cuando lo he mirado, el número 2 y me ha dado las gafas abajo y digo “pues ése es Carlos”.Y dice “¿Estás segura?”“Sí, sí, muy segura”. “Creo que no veo bien con las gafas”.Estaban riendo todos. “Que no lo he conocido”.Y ya fui… Que nadie lo ha reconocido a Carlos, que tenía 5 o 10 minutos mirando todas las chicas. Tenía pelo rubio, con mechas así… y por eso… y como ahora casi no tiene pelo en la cabeza… Es muy fácil…
Lo reconociste por los ojos, ¿no?
 
Sí.
(...)
¿Y de Ginés? ¿Has oído hablar de Ginés?

No. Solo estaba diciendo “mi jefe, mi jefe, mi jefe…” pero el nombre no. 
¿Esto quién lo decía, Carlos?
Sí, Carlos.
¿En qué conversaciones, por ejemplo?
 
Pues, yo… Cuando le he dicho “pues te voy a poner yo a ti una denuncia, que estás amigo de Carlos”, y él dice “no, que yo tengo a mi jefe y soy mano derecha de él y no tengo miedo”. Y por eso le he oído cuando ha dicho “mi jefe”. Y ahora me ha dicho la Policía de Coslada Nacional que ese Ginés estaba jefe de Carlos, y Carlos estaba mano derecha de Ginés.
Él nunca aparece por allí…
No, no lo ha visto, solo en la tele lo ha visto.
¿Y reconociste…? Solo pudiste reconocer a Carlos, ¿no?

Sí.Y a Catalín, claro.
Y a Catalín. Pues con esos dos tenía problemas.
(...)
¿Pasaste miedo tú?
 
No. Ninguno .
¿Y ahora tienes miedo, ahora que has denunciado?
No, tampoco. Yo no tenía miedo cuando estaba fuera de la cárcel y ahora tampoco lo tengo. Yo pienso que por eso me he venido aquí, en la calle, aquí que te va bien, que te va mal. Es nuestro riesgo. Pero cuando se has hecho dinero cuando quería ese Catalín 200 euros, me fui a todas las chicas y le dicho “pues vamos juntas para poner una denuncia, que así la policía está más fácil para coger”. Así que me voy yo con una chica y todas las chicas que son 14, no solo 2. Y dice “pues no, no queremos que…”. Les daba miedo.  (...) 
¿Cuánto tiempo habéis estado sin ir a trabajar?
Pues yo me fui a trabajar siempre.
¿Si?
Sí, siempre, cada día… Y otras chicas no estaban. Después de 2 meses o así, cuando estaba pasando esa denuncia con Catalín y con Carlos no estaba ninguna chica. Y después de cuando ha entrado las chicas que has alternado con esos chicos ya se han venido otra vez todas las chicas, que tenían miedo.
(...)
¿Tú sabías seguro que no podías ir a la policía local a denunciar, no?
No.
 

A la policía de Coslada. Tú lo tenías claro porque estaba la misma policía allí ayudándoles, ¿no? 
Sí, y por eso digo “ahora me alegro que esté en la cárcel”, que la policía tiene que cuidar, no tiene sacar dinero, que me va a pedir dinero.
¿Te han molestado alguna vez más? Policías, o amigos de Catalán, o alguien más?
No, de estos no.

¿Y alguien más te ha molestado? ¿Te han llamado amenazándote o algo? O no…
No.

Ahora que te has enterado que tenían amenazado a todo el mundo en Coslada, a los bares, a los restaurantes… Sabes que extorsionaba la policía local a todo el mundo, ¿qué te parece que hayas tenido que ser tú la que hayas denunciado y no la gente que tiene comercios, o…?
Bueno, eso no creo porque no ha denunciado nada antes, si como me has enterado de que yo la policía estaba en el restaurante, come y no estaba pagando, pues no lo sé por qué no ha denunciado, creo que igual tenía miedo. Que dice, bueno, por 20 euros cuanto tiene que pagar no creo que me haga un problema con la policía, y por eso creo. Pero cuando a mí me pasa algo yo no tengo por qué tengo miedo de alguien. Pues me voy a denunciar y como dice pues, “¿cómo estaba la cerda, viva o muerta?” Pero haces muchas cosas buenas.
Es sorprendente por eso ¿no? Que tú en la calle estáis más desprotegidas y la gente que tiene un comercio está más protegida. Y denuncias tú, no denuncian ellos.
Sí, por eso lo pienso, que como yo no tengo a nadie que me proteja y soy sola en esa calle, pues no he tenido miedo. Que podía venir en cualquier momento y como estoy con tres chicas en esa rotonda, dos son a trabajar y yo soy sola. Pues cuando está él que se vienen chicas me estaba muerta por ahí, y no tenía miedo.
(...)
¿Te ha sorprendido todo esto, lo que ha pasado?
 
Sí. Quería que… Me pensaba que aquí en España estaba la vida más buena, con la gente más buena, pero no. Todo es igual. Como estoy en Rumania, estoy aquí. Hay gente buenos, hay gente malos. Todo es igual.Pues ya estoy cansada de Rumania, me voy a España. Cuando he venido aquí he visto… todo el mundo quiere robar, y muchas cosas… engañar y muchas cosas.
¿Te sorprendió esto de la policía, por ejemplo?
Sí. Digo “pues bueno, otros agentes no me importa, pero la policía que tiene que dar mucho… no sé cómo decir… protección, sí…¿Qué hace la policía? Está robando y… matando y…¿Qué hace? Y con las tarjetas falsas… Pues eso no es policía…