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Una negligencia encubierta

En el accidente de Bus Express murieron 43 personas, más del 50% de los pasajeros que iban en el autobús. Sin embargo su conductor, Rafael Casado, sobrevive milagrosamente al accidente y no recuerda nada de lo ocurrido. Enseguida, los familiares piensan que hay "gato encerrado".
El día antes de coger el autocar, Rafael Casado acababa de hacer un viaje de 1.000 kilómetros. Llegó a casa a la seis de madrugada y tras descansar seis horas, se puso de nuevo al volante con destino a Andalucía. Son datos que deduce la policía al investigar el tacógrafo, una especie de 'caja negra' de los vehículos,  que controla todos los movimientos del mismo. Comprueban que este ha sido manipulado para reflejar menos kilómetros de lo s que en realidad se habían hecho.
Un sensor ubicado en la caja de cambios envía los datos al tacógrafo donde quedan grabados en un disco de papel. En este documento debe aparecer el nombre del conductor y la matrícula del vehículo. Una vez iniciado el viaje, el disco anota minuto a minuto la velocidad del vehículo. También la distancia recorrida y las paradas efectuadas. El conductor, así, no puede manejar el autocar más de ocho horas al día. Rafael Casado no descansó dichas horas entre viaje y viaje. Además, ha sobrevivido pero apenas recuerda. "Yo no tenía que salir de la autopista, yo iba directo hasta Valencia. No sé por qué me fui por ese desvío, no recuerdo nada".
 
José María Terroba, padre de Almudena y Mónica, víctimas del accidente, considera que este no dice la verdad. "El conductor, según estudios hechos por unas investigaciones de compañeros del mismo, viendo la catástrofe tan grande, y que a él no le ocurre nada, todo coinciden en que se tira del autocar antes de que este dé el vuelco". 1
 
Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentra la empresa, 'Bus Express', y su explotación hacia los empleados. Los investigadores descubren que los conductores de la empresa realizan jornadas de trabajo maratoniano y que no hacen descansos. Se señala a Emiliano Pascual, propietario de la empresa, como responsable indirecto del accidente. Le acusan de explotar a sus trabajadores.
 
Xavier Campà, abogado de víctimas explica que "los descansos, pocos, se hacían en el asiento al lado del conductor. Esta persona estaba fatigada y este fue el motivo de su desorientación". Los abogados de  'Bus Express', por el contrario, niegan que el conductor se quejara de nada. Es más, dicen que cumplía con sus horas y sus descansos correspondientes.
 
La realidad es que el día del accidente Rafael Casado sólo había dormido seis horas cuando la ley recomienda once horas de descanso. Es verano, la mejor época de negocio para la empresa y la 'Expo de Sevilla'. Casado realiza a diario la ruta Cataluña-Andalucía y no respeta los tiempos de descanso. Aún así, nunca culpa a la empresa 'Bus Express'. Además, esta realiza otras irregularidades. No tiene asegurados a todos los empleados, y el autobús accidentado carecía de licencia de largo recorrido y no había pasado la ITV.
 
Tienen que pasar casi cuatro años para que el implicado en el accidente se siente en el banquillo. El conductor apenas declara. Tan sólo se limita a decir que no recuerda nada. Su defensa alega que es diabético y que en el momento del accidente sufre una hiperglucemia. Finalmente, la sentencia le considera culpable de conducción temeraria. Dos años y tres meses de cárcel, 26 millones de pesetas de indemnización y tres años sin carné. 
Pero los familiares de las víctimas quieren llevar a juicio también a los propietarios de 'Bus Express', y los consiguen en 2003, 11 años después del accidente.
Les acusan de crear una línea pirata y de no respetar las normas de conducción. Piden hasta 13 años de cárcel.
 
Emiliano Pascual es condenado a 4 meses de prisión. Los jueces entienden que sometía a sus empleados a jornadas laborales que en algunos casos superaban las 19 horas. Los familiares recurren, por la escasa condena, y finalmente la Audiencia de Barcelona absuelve al empresario porque el delito ha prescrito. La sentencia recoge que el dueño no tiene ninguna responsabilidad sobre el accidente. El único culpable es el conductor.
 
Dieciséis años después casi todos los familiares piensan que la empresa tiene la responsabilidad moral de reconocer su culpabilidad. Actualmente, 'Bus Express' sigue operando en Barcelona con otro nombre.