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Las pistas, en el cuerpo de la víctima

Un mordisco en la piel de Marina Ruiz ofreció las pistas necesarias para inculpar a Serafín  Cervilla. Sus dientes conicidián con las marcas y el informe odontológico fu esencial para concluirlo.
La policía científica busca pruebas y encuentra una huella dactilar prácticamente imperceptible. La imagen registrada por la cámara de seguridad tampoco tiene suficiente calidad y no hay posibilidad de tratarla para ver la cara del asesino. Pero un estudio minucioso del cadáver arroja algunas luces. La cabeza de Marina está totalmente destrozada. Multiples heridas y fracturas en el cráneo y en la nariz debidos a más de una veintena de golpes con la barra de hierro. Las marcas en el cuello demuestran que ha sido estrangulada.Las lesiones más violentas están en la zona genital. La vagina y el ano están completamente desgarrados. El dato clave es que el mordisco fue una agresión 'perimorten', realizada poco antes de que muriera Marina. Con esta información, los mossos concluyen que el autor del mordisco es el asesino de la víctima.
La teoría del crimen pasional comienza a cobrar forma. El equipo forense escanea y amplía la fotografía del pecho. Se enumera cada marca del mordisco y se asocian con el diente correspondiente. Se mide el molde, marcando cada diente e imprimen una mordedura sobre un taco de palstilina. Lo siguiente será cotejar estos puntos con la marca del pecho.
Los mossos d'escuadra se quedaron estupefactos al comprobar que comenzaba a dibujarse la boca a través de la fotografía del seno de Marina. "Nos quedamos pálidos, porque el dibujo que estaba haciendo era prácticamente la boca de Serafín", explica Antoni Doménech, subinspector de los mossos d'escuadra. El forense concluyó, así, que "las marcas de las fotografías que se me proporcionan referente al cadáver de Marina Ruiz García, se corresponden en forma completa con los modelos de yeso que s eme dicen pertenecen a Serafín Cervilla Valle". Una prueba básica con la que se consiguió sentar al noviod e la víctima en el banquillo de los acusados.