Una ex novia de Antonio Puerta también recibió una paliza

"Me tiró al suelo y empezó a darme patadas llamándome de todo"

Una compañera describe las consecuencias de la paliza: "era toda un moratón"

Un antiguo amigo de Puerta revela que a él le golpeó igual que a Neira

Mari Paz le ha pedido a Violeta Santander que recapacite: "Vivirás siempre con esto".

Una antigua relación de Antonio Puerta quiere unirse al dolor de la familia del profesor Neira, quien ahora se encuentra en la UCI tras una recaída. Cree que si hubiera denunciado los malos tratos que sufrió esta tragedia se podría haber evitado. Además, ha enviado un mensaje a Violeta Santander: "esto lo vas a llevar siempre contigo, recapacita, no sé cómo puedes dormir".

El caso se va esclareciendo. En una carta dirigida al Programa de Ana Rosa, Antonio Puerta se negaba las acusaciones de maltratador de mujeres: "jamás he tocado a Violeta, hemos discutido como cualquier pareja, pero jamás la he tocado ni a ella ni a ninguna otra de mis relaciones". Pero no es eso lo que ha explicado a Rojo y Negro una de sus antiguas parejas. Se trata de Mari Paz Cortés:

"Al principio cuando le conoces te enamoras y todo es muy bonito. Era un hombre totalmente diferente al actual, era un caballero, simpático, afable, muy normal, había pasado por un centro de desintoxicación porque había sido drogodependiente, pero me lo confesó, lo que me pareció muy noble... pero no, nunca me pareció violento".

Sin embargo, al poco de empezar a vivir con él, llegó la agresión:

"Fuimos a la Romería del Escorial, en mitad del campo. Y en un momento dado, decidí hacer pis. Como no había baño, me tuve que ir a unos árboles, donde había otro grupo de chicas que me dijo que no me preocupase, que había un chico vigilando que nadie viniera.

Cuando terminé fui a darle las gracias al chico y, en ese momento, Antonio vino lanzado y, no sé si le empujó antes a él, pero a mí me tiró al suelo y empezó a darme patadas llamándome de todo. Yo estaba hecha un ovillo en el suelo. Sólo esperaba a que los golpes parasen."

Una amiga íntima ha explicado a Rojo y Negro las consecuencias de aquellos golpes: "la vi en el gimnasio y pensé que era una accidente, era todo un moratón".

Pero lo peor vino después:

1 "Yo no podía respirar, mi cuerpo reaccionó y empecé a tener mucho calor, ahí te sientes completamente humillada. Lo único que quieres es hacer 'plin' y desaparecer.

En ese momento necesitaba estar sola y salí corriendo. Huí por el campo, empezó a llover, se hacía de noche y ese fue el momento más bajo: me vi humillada, perdida y sin saber qué iba a ser de mí. Afortunadamente encontré la carretera y me recogió la Guardia Civil, que me estaba buscando".

Se repite el patrón habitual en las mujeres que sufren malos tratos. Creen que hay una justificación. Fue el caso de Mari Paz, no es que no quisiera poner denuncia, es que se volví de El Escorial con él:

"En el coche no hablamos nada. No fue capaz de justificarse. Decidí romper la relación e irme de su casa, donde estaba viviendo en ese momento. Al poco tiempo, no tardó en enviarme flores a la oficina, llamadas llorando, pidiendo perdón... el caso es que volví con él".

El perdón. Una por una, se van repitiendo todas las características del perfil de las víctimas de la violencia de género:

"Entonces reincidió. Fuimos a una fiesta de un polideportivo del que yo era socia desde hacía muchos años. Ahí conocía a todo el mundo. Era la fiesta de aniversario del club y me puse a hablar con un amigo, el metre, alguien a quien conocía desde hacía mucho.

De repente, él me vio, tuvo un ataque de celos, me agarró del brazo gritándome que le estaba humillando. Yo ahí rompí la relación para siempre".

La ex mujer había muerto; denuncia por malos tratos de la segunda

Ya no volvió a verle. Pero, por un amigo común, Mari Paz se enteró de que Antonio Puerta había tenido un accidente de moto y estaba muy grave. Le llamó por teléfono:

"Ahí me contó que había estado a punto de morir. Y también que se tenía que haber hecho cargo de su hijo porque su ex mujer había muerto en extrañas circunstancias, un tropezón en el metro o en el tren, no lo recuerdo, y que le iba a denunciar por malos tratos su segunda mujer, de la que se estaba separando".

Mari Paz concluye al ver las imágenes de la agresión al profesor Neira: "te enamoras de alguien así por mala suerte".

Agredido por la espalda

Según relatan sus viejos amigos, Puerta también se ensañaba con ellos como hizo con el profesor Neira. Manuel Arribas cuenta el encontronazo que sufrió:

"Cuando me veía con el grupo de amigas de su novia se ponía celosísimo. Un día en una discoteca se indignó y me increpó. Yo le contesté una grosería, le dije algo muy fuerte, y no pasó nada.

Pero después, cuando yo estaba hablando tranquilo con otro grupo de gente, se acercó por detrás y me dio un puñetazo en el pómulo. El golpe me tiró al suelo y comenzó a darme patadas en la boca".

 

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