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Un sueño muy real

La atracción entre Ángel y Ainhoa cada vez es más difícil de evitar; incluso, en sueños, Ángel no deja de pensar en su hermana. Sabe que está mal, que mo debe sentirse atraído por ella, pero ya no se esconde a sí mismo sus sentimientos. Sueña con besarla y sabe que la quiere.
Si los sueños son un oscuro recoveco del subconsciente, el de Ángel cada vez se manifiesta más al exterior. Ha tenido un sueño erótico con y, aunque sabe que sus sentimientos hacia su hermana son mucho más especiales de lo que cabría esperar, ya no se lo oculta a sí mismo. Sabe que la quiere y, en su sueño, permite que ella le convenza para que se dejen llevar por el amor. Una pena que, cuando todo empieza a ser maravilloso, se despierte... Mito, que se encuentra con él en la habitación, le pregunta por la protagonista de su fantasía, pero él, lógicamente, se niega a confesar. Ainhoa
Por otro lado, Nina, gracias a una idea de Yure, organiza una cena trampa para que Alberto y Fonsi se reconcilien. Ambos creen que van a cenar a solas con ella, pero al final se ven obligados a sentarse cara a cara para no defraudar a su amiga. Poco a poco, Fonsi explica a Alberto lo solo que se siente desde que su amistad se rompió y le dice que le echa de menos y que le quiere. Alberto, a quien unas horas antes le había asegurado que Fonsi es gay, no lo quiso evitar y le dio un beso en los labios; su amigo no reaccionó nada bien y se marchó corriendo de casa. Tras la reconciliación, la amistad de ambos compañeros de piso vuelve a pender de un hilo. Tamara
Nina, por su parte, necesita regular sus papeles de inmediato y, lo único que se le ocurre es un matrimonio de conveniencia . Alberto -antes de la reconciliación- piensa en Fonsi, pero éste se niega porque considera que es demasiada responsabilidad para él estar pendiente de los controles de inmigración y verse obligado a vivir con Nina durante, como mínimo, dos años. Ella lo entiende, pero se siente dolida porque sus sentimientos por Fonsi van más allá de una simple amistad.