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Los tíos de Paco

Sin trabajo y sin un euro en la cuenta bancaria. Cesáreo y Brígida abandonan su hogar para comenzar una nueva vida en la ciudad junto a su adinerado sobrino Paco, pero su llegada, tan inesperada, les reserva una sorpresa ya que Paco no es el administrador sino el conserje de la finca.
Cesáreo había trabajado durante toda su vida en una fábrica de ladrillos que, tras quebrar, cerró repentinamiente sus puertas. Esta desgracia fue seguida de múltiples facturas sin pagar que dejaron las cuentas bancarias en números rojos. La situación, desesperada, se tornaba en insostenible cuando el banco embargaba su casa.
Pero esta pareja que alterna los sarcasmos con todo tipo de cariños encontraron la solución más fácil, dejar esa vida que tantos problemas les daba y cambiarla por una acomodada estancia junto a su sobrino Paco quien, gracias a su trabajo como administrador de fincas, les daría un sitio para vivir.
Con esta ingenua ilusión, se trasladan al inmueble donde reside Paco junto a las parejas más célebres de la televisión pero, su sorpresa llegará cuando Ramón les comunique que el único Paco que él conoce es el portero del inmueble.
Una sorpresa para Paco
Paco, tras una larga jornada de trabajo se dirige hacia su mesa cuando descubre a la que cree su madre en el rellano del edificio. Sin embargo es su tía, la hermana gemela de su madre, la que le espera junto a su marido. Paco se excusa y asegura que aún es el portero porque no ha terminado la carrera.
Intentará disuadir a sus tíos pero no logrará que éstos abandonen la idea de compartir con él su salón - comedor - cocina - baño de tan pocos metros cuadrados. ¿Cómo será la convivencia entre ellos?