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Fran pidió la mano de Lourdes en una azotea, entre tendederos y aires acondicionados

Fran quiso que su historia de amor con Lourdes comenzara lo más discretamente posible para protegerla de la presión mediática. El torero, iba cada día a la casa en el que Lourdes vivía con su familia, y en la azotea del edificio “pelaban la pava” como dos adolescentes. Tras meses de encuentros entre aires acondicionados y tendederos, Fran decidió que ese era el lugar idóneo para pedirle la mano a la mujer de su vida. Con la ayuda de unos amigos, el torero preparó una cena romántica en toda regla en la terraza que durante meses fue testigo de su amor secreto.